Policía de la moral

El oficial me pide otra vez que le explique cómo fue.

–Yo estaba en la mesa junto a la ventana, pero no alcancé a escuchar bien cómo empezó la discusión –repito.

–Ajá. Usted no conocía a los dos sujetos –me pregunta, y le digo que no, que eran clientes del bar como yo.

–Bueno, la cosa es que empecé a prestar atención cuando uno de los dos golpeó la mesa y dijo “negro choriplanero kirchnerista”.

–¿Se lo dijo al otro que estaba con él en la mesa?

–No sé quién se lo dijo a cuál. Yo me hice el distraído para escuchar mejor, pero no vi quién dijo qué.

–Prosiga.

–Bueno. Parece que discutían de política, porque de otra forma no se explica que le haya dicho eso –reflexioné mientras el agente tomaba nota–. Entonces el otro le contestó “vos votaste la dictadura, macrista hijo de puta”.

–¿Cuál era el kirchnerista y cuál el macrista? –quiso saber el oficial.

Dudé. Según recordaba, ninguno tenía rasgos distintivos como para ubicarlos en uno u otro bando. Sigue leyendo

Publicado en Breve relato | 3 comentarios

Compras al pedo por internet

Hola, mucho gusto; yo soy el que compró el reloj por internet. Ya sé, ya sé, un tipo universitario, con familia a cargo, formado en trabajos cercanos a la publicidad, y de todas formas… Mucho gusto. Soy el que metió la gamba hasta el muslo. Pero la culpa es de los publicistas que saben cómo acordonarte cuando no te la estás esperando.

Esto pasó hace más de un año. Algunas páginas raras debo haber estado navegando porque cuando empecé a cerrar todo, quedó flotando una ventanita más chica que el resto en la que aparecía un reloj que si lo ves te caés de culo. Sobre todo por el precio. “Eshte reló pué sé tuio por un euro”, dijo una voz española y sensual en la soledad de mi living en esa madrugada.

Ya me estaba por ir a dormir, pero la voz como que me dio intriga. Y el precio, y que decían que te lo llevan a cualquier lugar del mundo.

Trabajé un tiempo en agencias de publicidad. Incluso tuve que hacer proyectos con creativos publicitarios en otros momentos de mi vida. Estudié una carrera que un poco te habla de eso. Y no cabe duda, la publicidad es la más sutil de las manipulaciones para que abramos las manos y dejemos caer las monedas. Y, sin embargo…

¿Querés que te diga más? La historia de la modernidad es un combate contra la seducción ficcional mal usada por la publicidad: el relato épico para que compres tampones, la apelación al golpe bajo para que te decidas por un mueble ideal para empotrar el tele. Los creativos publicitarios son los responsables de que necesitemos cosas que no necesitamos. Sigue leyendo

Publicado en Breve relato | 2 comentarios

Los gatos van a dominar el mundo

Cae la tarde y las loras se desgañitan para competir con el tango que escupe la radio. Me dispongo a fumar un cigarro después de terminar algunas tareas de jardinería. El cielo fundiendo a negro tiene algo de magia india y no puedo dejar de mirarlo.

Mi hija me llama desde la casa para que ayude a poner la mesa y me pregunta si sé algo de la gata.

–¿Ya tuvo, pa?

–No, hija. No tuvo todavía.

La gata apareció el mismo día en que nos mudamos, atraída por la luz, los ruidos y el olor de un guiso que quedó en la mesa de afuera y que se terminó comiendo hasta hacer brillar el plato. Tiene el pelaje como el de un tigre pasado por barro.

Acepté que nos rondara porque gracias a su presencia desaparecieron los roedores, y mantuvimos –hasta hace unos días– una relación respetuosa y distante.

Pero todo cambió cuando notamos que le había crecido la panza.

–¿Qué corno se supone que vamos a hacer con un bicho todo embarazado? –le dije a mi compañera.
Sigue leyendo

Publicado en Breve relato | 2 comentarios

Entre las piernas de las tías de Walter

Las tías de Walter siempre cotorreaban de muertes y enfermedades. Ponerse al día era para ellas era como palparse las heridas tras el combate:

–¡Mirá cómo tengo hinchada la pierna!

–¿Y yo, que no puedo mover el brazo?

–A mí me ha salido un sarpullido acá que no puedo dormir cuando me pica, no sabés.

–Agradecé que vos podés dormir al menos, yo sin la pastilla no pego un ojo.

Las tías de Walter repetían ese ritual todas las tardes en un departamento pequeño del centro. Yo iba a esa casa después de almorzar, y me quedaba jugando con unos soldaditos de plástico bajo la mesa junto a mi amigo, con la oreja bien parada.

Me fascinaba la manera en que esas mujeres convertían la cotidianidad en una tragedia interminable mientras se turnaban para chupar el mate, hablando todas al mismo tiempo.
Sigue leyendo

Publicado en Breve relato | 2 comentarios

Pistas para saber si llegó tu hora

A mediados de los ’90, y por motivos que no vale la pena aclarar, las vueltas de la vida me hicieron coincidir para una cena en la misma mesa del restaurante donde estaban el entonces presidente del club de fútbol Belgrano, el actor Tristán y una bruja. La presentaron así: “Y ella es tal, que es bruja”. Me llamó la atención que todos tomaran con naturalidad el hecho de que una persona tuviera como profesión la hechicería y la magia, pero como suelo mirar el mundo de una manera infantil, ese plantel que formamos, digno de las películas de Narnia, me pareció simpático.

Había más personas en la mesa, pero los detalles escapan a mi memoria. Además, en esa velada el vino corrió parejo y sin pausa, y lo que en un comienzo era camaradería y lenguaje cuidado no tardó en convertirse en un aquelarre en el que los frenos inhibitorios se fueron al tacho.

Esa iba a ser mi primera borrachera fuerte. Hasta entonces era del chorrito de blanco en vasazo de soda con hielo, apenas uno que otro sodeado liviano. Pero acá el vino tenía color jeringa de análisis y todos lo tomaban natural (tibio) y sin rebajarlo con nada.

Al tercer brindis me puse a contarle chistes a Tristán. Jamás sabré qué le pareció mi rutina, porque entre los efectos etílicos y la mala iluminación del lugar, la verdad es que me costó leer en su mirada otra sensación que la del hastío por tener que aguantar a un cordobés borracho con aspiraciones de artista.
En esa época era lo que más quería, me parecía el camino natural. Hasta creía que era cuestión de elegir la rama y que después el árbol de la vida se acomodaba. En mi ingenuidad pensaba que alcanzaba con “evitar” las empresas y los empleadores para ser feliz. Sigue leyendo

Publicado en Breve relato | Deja un comentario