Climatosis del fin

El mundo se va –indefectiblemente- a la mierda. Hay sobradas pruebas: amplitudes térmicas aberrantes, tsunamis titánicos, incendios dantescos. Somos perfectamente conscientes y en el fondo nos chupa, soberanamente, un huevo.

De vez en cuando podemos putear por el caño de escape del colectivo que va adelante, pero pará de contar. En la puta vida vamos a reciclar, a separar la basura ni a subirnos a un bote de Greenpeace. A eso que lo hagan los otros, que lo vienen haciendo bien. La postura de la mayoría es “que sigan talando árboles o que sigan humeando las fábricas contaminantes que manufacturan –por caso- los discos compactos de Justin Biever”, porque a mí me chupa un huevo.

Todas esas cosas pasan en países con nombres llenos de consonantes, lejos de nuestra realidad.

“Las bolsas tienen que ser de un buen plástico, no esas bolsas de mierda ecológicas”, decimos, en clara objeción a las que no aguantan el peso de una botella de soda.

La mayoría estamos atrapados en los pronósticos cinematográficos: 1) las pelis apocalípticas en donde los humanos somos sepultados por lava volcánica, o aplastados por un meteoro, o masticados por una horda de zombies; y 2) las pelis que hablan del nacimiento de un mundo mejor porque finalmente tomamos conciencia.

Pero al común de los mortales ni se nos ocurriría gastar guita en hacer un bunker lleno de olor a pedo. Preferimos, egoístas, que las noticias agoreras sean un quilombo lejano.

Ante la perspectiva del Apocalipsis, yo me la voltearía a mi vecina, por ejemplo.

Mientras todos corren a los refugios nucleares que te cagás de calor, yo me le tiraría encima para irme de este mundo con una sonrisa en la cara (a sabiendas de que la vecina preferiría agarrarse las tetas con la puerta de un rastrojero antes que dejarse tocar un pelo por semejante boludo).

El mundo parece estar tocando su fin. Si te tirás al sol se te cae el cuero a pedazos. Si tomás agua de la canilla te morís de cagadera. Si conocés a alguien por internet, te roban los órganos. Hay señales evidentes, pero nos requete chupan un huevo. Nos agarramos esas gripes nuevas y al rato nos levantamos blandiendo, triunfales, un Geniol.

Estamos seducidos por nuestra idea de inmortalidad; los noticieros de televisión que elijan un huevo para chuparnos.

Mientras las ballenas ven todo negro y se suicidan en las playas, mientras los polos se van disolviendo en aguas llenas de petróleo sin cocinar, los días para nosotros están llenos de cosas realmente importantes.

¿Cómo carajo hago para pagar los impuestos? ¿Dónde mierda encuentro una inmobiliaria que no me sodomice? ¿En qué sucursal de la obra social pongo la bomba? Todos los días nos creemos invencibles, porque sobrevivimos. ¿La correa del auto cagó fuego y sale como mil mangos? Me la banco. ¿La cuota del colegio pegó un salto y cabeceó una nube? Me la banco.

Estamos habituados a los pequeños terremotos, a los que podemos controlar. Nos gusta encargarnos de ellos porque nos hacen sentir capaces, porque son desafíos que podemos afrontar con los primeros tres botones de la camisa desprendidos.

Frenar la rasurada de los bosques, apagar las sierras; todas cosas que, lamentablemente, nos pasamos por la zona genital.

El mundo se irá a la mierda y lo veremos en el sofá, pensando en la vecina. Porque ella sí es real.

Publicado en el diario Hoy Día Córdoba.

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13 respuestas a Climatosis del fin

  1. Pancho dijo:

    Yo no me voltearía a mi vecina porque no tengo… mi casa es la única de la cuadra.

    Por lo demás, lo inmediato siempre es más importante. Acaso has visto a alguno de Greenpeace que te ayude a pagar un puto impuesto?

    Lo otro está lejos y no me va a matar ahora mismo.

  2. elrober dijo:

    TRANSPIRO DE SÓLO PENSAR EN ESOS PUTOS REFUGIOS, PREFIERO MORIR INCINERADO, PERO LA VECINA SE SALVA, EL NOVIO ES MI AMIGO

  3. Mariano Cognigni dijo:

    Brutal de bueno este post, lástima que tampoco sea real, en cambio la vecina….

  4. leticia dijo:

    Yooo…me reecontra garchariaa a todo el que pudiera….que me den hastaa que se termine el mundo!!!

  5. CECI dijo:

    vos hace como quieras…. volteate a la vecina, patea un perro de la calle, lo que si…Te encargo los terremotos, con eso no jodas, con los 3 primeros botones desprendidos (si o si), todo bien… pero la bragueta q no se te este bajando a cada rato que es un papelon loco.
    (odio la palara bragueta)
    (ni siquiera estoy segura de que se escriba asi)
    (tus notas salen en el diario… que lujo!, sos groso)
    salu!

  6. Despeinada dijo:

    “los días para nosotros están llenos de cosas realmente importantes”

    Y los presagios de muertes en masa también se dividen en enfoques, Las Susanitas asqueadas a saber qué compañero de masacre le toque… y los Manolitos frotándose las manos pensando que lo que realmente debe de ser negocio es el servicio fúnebre….

    Ánimo!!! Si no fuera porque nos chupa un huevo, andaríamos todos en las esquinas con el cartelito aquel de “El mundo acabará pronto”

  7. Del Carmen dijo:

    Querido Playo
    A mi también me duele
    La impotencia, en desperdicio nuestro planeta…
    La impotencia de “nene no se tira el papel en la calle la cajita de Mac guardatela en la…” Mientras se piensa que en realidad juntar la basura en un lugar o en otro nada va a cambiar.
    Sin embargo y sin que nadie nos vea levantamos botellas y restos de la calle, tratamos de prender menos la luz, y de apagar el agua cuando nos lavamos los dientes, al menos creo que eso es algo, e integra los posibles desafíos diarios..
    De todas formas yo no me tiraría mi vecina, me tiraría a mi jefe!

  8. eVeR dijo:

    Siempre te leo, nunca comento (mas que nada por que leo a los idiotas que firman al principio y se me van las ganas).
    Me encantó este texto. No por que tenga una una vecina que esté buena, sino por que a mi también me desespera a la gente metida en sus “problemas del primer mundo”. Gastando miles en su celular o las llantas para el auto armados por chinos esclavizados. Pero “ojos que no ven…”. Lamentablemente los que vemos la realidad, si nos lo tomamos en serio, somos locos. Y simplemente lo hablamos, sin hacer mucho, somos “locos lindos”.
    Un fuerte abrazo

    PD: ya fue, en Córdoba, para que paren las plagas, liberen a ese tal Moisés y su pueblo…

  9. Nico dijo:

    Obvio que lo importante es lo diario, lo cotidiano. Que venga el pelotudo de Al Gore y todos los giles que hablan de cambio climático a cambiarte una goma un día de lluvia, o el bueno de Facundo Arana o de Darín a hacer la cola por vos para pagar un puto timbrado de 10 mangos para después ir a hacer la cola en policía para hacer un certificado que después alguien se lo va a pasar por el orto.

    yo tengo un cuentito sobre un héroe de lo cotidiano:
    http://unacariciadivina.wordpress.com/2013/10/21/el-senor-spok/

  10. alberto baru dijo:

    Cuan cierto es lo que dice Ud. Don Playo: todo nos chupa un huevo.
    Que la policía esté superrecontraarchicorrupta nos chupa un huevo, que de la chota viaje a Colombia para el aniversario de escobar gaviria, nos chupa un huevo.
    Que la ciudad se transforme en botnia por un par de días, nos chupa un huevo.
    en fin.
    Un abrazo.
    Alberto

  11. Nacho dijo:

    Buen texto, refleja la lamentable pero cierta realidad.

    Me partí de risa con aquello de agarrarse las tetas con la puerta de un rastrojero. Es, de lejos, lo mejor que he leído en meses.

    ¡Abrazo José! 🙂

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