Titi Rivarola

No es casual que se haya despejado a la misma hora en que comprendimos que la ciudad perdía un pedazo importante, a la hora en que ya no quedaban dudas. Acá quedaría muy bonita la metáfora de que son tus dedos rasgando una nube, pero sonaría cursi. Y me obligaría a agregar que los dedos de los artistas son para eso, para aclarar la visión, para darnos pistas sobre lo que hay del otro lado.

Hacían falta cinco minutos para empezar a querer a Titi Rivarola, también llamado Tití. Y tal vez cinco sean mucho, tal vez fuera menos. No abunda la gente así, que se anime a dejar de lado un escritorio para invitarte a hacer algo que te sane, lejos de ahí. No abunda la gente que se asombra como un niño, curiosea como un joven y se respeta como un viejo.

Lo primero que nos hermanó fue una mirada cómplice al ver un culo. Te dije «está más fuerte que televisor de geriátrico» y te reíste. Y después de oírte reír me di cuenta de que no podías ser mal tipo.

Te crucé varias veces y hablamos un montón por teléfono. Me gustaba sacarte historias, oír qué tenías para decir de tu salud. Me gustaba que supieras reírte de eso. Me cae bien la gente que se ríe de eso. Lo aprendí de vos y después me vino al pelo.

Ayer te vi brotar desde un montón de ángulos en el Facebook. Y me puse a leer lo que la gente decía. Y veo que no me equivoqué. Eso es genial. La frase que más se repetía era que habías iniciado el último viaje para tocar en otro lado y con otra gente. Leer eso me hizo pensar en tu ingreso tirando de culo angelitos con arpa. No sabía si reír o llorar. Sentía que podía hacer las dos cosas. Hijo de puta, en las fotos estás o feliz o concentrado. Y siempre bien.

La última vez que nos vimos nos colgamos charlando en la calle. Hicimos comparaciones de heridas y nos volvimos a reír. Nos dimos un abrazo largo y después hiciste para atrás la cabeza:

-Cuidate, loco –dijiste. Y fue lo último que te escuché decir hasta hoy, que hiciste volar a la mierda las nubes.

Hoy todos los ojos de Córdoba están tristes. Y los oídos se hacen la idea de no volver a tenerte de primera mano.

Ojalá todos entendamos que estabas bien, que estabas preparado. Y ojalá entendamos que en la cama en la que estuvieras peleando, te acompañábamos, de alguna manera.

No abunda la gente así.

Con nadie resulta tan fácil evocar una sonrisa y una voz a pura memoria. Pero estamos tranquilos, Titi; es obvio que los muertos sanan.

Ayer elegí cualquier canción para pensarte. El primer golpe fue clave, anticipó cuánto me quedaba hasta caer.

Y caí hoy, por knockout, derecho a la lona de la tristeza.

Pero me siento bien. También caí en que no es casual que se haya despejado a la misma hora en que ya no quedan dudas.

Y será una boludez, Titi, pero a la gente como vos me gusta imaginarla rasgando una nube para darnos pistas del otro lado. Y envidio que sean muchos más ahora los que la están pasando bien al verte subir para siempre al último escenario.

Titi_Rivarola

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7 respuestas a Titi Rivarola

  1. Gonzalo dijo:

    Que grande Titi!

  2. Monica dijo:

    Hermosísimo, José. Se me estrujó el alma.

  3. Javier dijo:

    Gracias Titi, gracias José !!!!

  4. Guillermo dijo:

    Gracias José……tengo la boca (de golpe), amarga.

  5. Carlos Rivarola "Pelusa" dijo:

    Bellas palabras para el Titi, refugio y camino. Te abrazo José.

  6. Son unas palabras muy hermosa, la verdad me hicieron reflexionar mucho.

  7. Analía dijo:

    No será un mal sueño, un espejismo???
    Afortunados los que pudimos verte, oirte…, seguiremos por ese camino, escuchando tu mensaje, sintiendo tu música, honrando tu filosofía de vida. Conformarnos??? No para nada, acá estamos Maestro, vivivendo el desafortunado espectáculo de no tenerte pero felices de lo que nos dejaste…

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