014: “no te metas con un medular”

En la primaria a mí me gustaba la mochila de Domínguez. Era una de las pocas que había; los demás llevábamos portafolios, como si fuéramos traficantes colombianos en miniatura. Llevar mochila era casi una trasgresión. Lo mismo que tener cartucheras de El Hombre Araña o de Súperman.

La mayoría ni sabíamos adónde se conseguían.

Tuvimos una infancia tan vacía de merchandáisin que las cartucheras eran de madera, de dos compartimentos desmontables y una tapa. Y con esos útiles decimonónicos sin logo había que arreglárselas para salir de la primaria.

En la secundaria me dediqué a envidiar el desparpajo de los que llevaban una carpeta atada con un cinto, o a los que pegaban fotos de Kim Bassinger en el libro de matemática. Nunca supe de dónde recortaban imágenes tan grandes.

El colegio es un vidrio empañado detrás del cual tengo pocos recuerdos. Quizá por la edad, lo que me quedó grabado de la primaria, por ejemplo, fueron los amaneceres. Tuve la mala suerte de que mi vieja empezara a trabajar cuando pasé a segundo, entonces me cambiaran al turno mañana.

Hay tres cosas que a un preadolescente le pueden ocasionar pánico: que el matón no te deje salir del baño; que tengas que cambiar de colegio; que tengas que cambiar de turno.

Hay algo que falla cuando te mandan a esa realidad paralela que es el otro turno. El niño lo descubre de inmediato. El edificio es el mismo, los ruidos son iguales, pero a la mañana las sombras son distintas y en invierno la primera campana suena cuando todavía es de noche. De un turno a otro cambian no solo las personas sino también los ruidos, los colores y los olores.

De un día para el otro te sacan de la cama, legañoso, para ponerte frente a un grupo de extraños que visten tu mismo uniforme y ante quienes tenés que presentarte. La bienvenida te la dan para quedar bien con la docente, pero en realidad a nadie le importa un sorete quién sos, a menos que seas un duro, juegues bien al fútbol o tengas una hermana caliente.

Yo no reunía ninguna de esas condiciones. Y además, era depresivo. Y tenía, como ahora, bastante cara de pelotudo.

El colegio me parecía horrible, con esa fetidez de las aulas, un aire enrarecido, mezcla de pedo y lápices. Siempre quise evadirme, así que las clases de matemática y ciencias sociales me venían al pelo porque eran ideales para mirar por la ventana o para dibujar. Tenía un cuaderno liso en el que dibujaba superhéroes que luego bautizaba con el nombre que copiaba de las entradas de los edificios del centro.

La hora de dibujo en la primaria me gustaba. Teníamos un profesor con poco carácter al que la clase siempre se le desmadraba. A los cinco minutos de entrar al aula, el tipo caía en su silla y decía “bueno, bueno, yo no los molesto; hagan lo que quieran pero que no se escuche desde afuera”. Para mis compañeros las horas con Papá Pitufo -así lo apodaban por su barba blanca- eran horas libres. Para mí eran momentos relajados que usaba para mostrarle mis superhéroes, mientras esquivábamos las tizas y nos llovían canutos y avioncitos de papel en la cabeza.

Nunca le gustaron mis dibujos, pero me seguía la corriente. Los dos necesitábamos aguantar estar ahí.

A los cuarenta entendés que el alumno que fuiste ahora debe forrar cuadernos y bordar guardapolvos. Y entendés que los padres son alumnos viejos que hacen manualidades para su descendencia y equilibrio para pagar las cuentas. Con cierto temor vas viendo el gasto terrorífico en zapatillas -entre los niños se puso de moda dejarse crecer la pata- y soñás con mochilas. Dios mío, con cuatro mochilas a la moda, cambiás el auto.

Todo es caro y contagioso. Y los niños no entienden razones.

Por suerte alguien inventó a los abuelos.

Lo que todavía nadie inventó es la paciencia para batallar contra las obras sociales. Parecen entrenados para agarrarte de las pelotas. Ahora, por ejemplo, resulta que no me cubren la rehabilitación. Tal y como si un ángel de la mala suerte nos hubiera cagado el techo de la casa, seguimos en racha fulera. Ayer lo operaron a mi viejo de un pólipo (eufemismo para cagones que no dicen “tumor”).

En vidas pasadas debo haber sido Nerón, Hitler o un abogado.

A pesar de todo, a pesar de que el stress nos está dejando calvos, el envión de la vida, indefectiblemente, empuja siempre hacia adelante. Y por inercia las cosas siguen en movimiento y allá vas, como sea.

Hoy los terapistas me liberaron a las tres. En lugar de avisar para que me buscaran, decidí caminar unas cuadras. Desde el 12/12/12 el espacio para desplazarme a pie no ha sido mayor de diez metros a la redonda. Caminando en la calle me sentía como un astronauta atado a la nave con una manguera, flotando. En un momento me tropecé con una baldosa y decidí que basta por hoy de paseos. Paré un taxi y me fui a la mierda.

En esos momentos mi cerebro olvida que todavía estoy débil. Si me agacho para sacar una foto después me cuesta levantarme. O quedo sentado de culo y me tiento de la risa. La risa es importante. Ayer mi viejo tenía cagazo. Para distenderlo antes de la operación empecé a decirle que a lo que debía temerle era al viejazo con el que compartiría habitación. Casi nos da convulsiones de la tentada que nos pegamos cuando entró un tipo medio zombi con una estatua muy grande de la virgen en brazos. Mi viejo se camufló con la almohada y yo me tuve que dar vuelta y quedar mirando la ventana.

Es importante reírse. De cualquier cosa. Como se ríen mis hijas cuando quedo de culo en el suelo y con las piernas en el aire.

Reírse está bueno. Ya lo decía una sección del Reader´s Digets. Yo me río de todo, como si estuviera loco. Leo y me río; las escucho jugar a las chicas y también; entra un zombi con una estatua de la virgen y tengo que empañar un vidrio a carcajadas. No puedo tomarme con solemnidad las cosas. Si me amargo cuando me hincha las pelotas no poder hacer algo como antes, pienso en gente que se tropieza. O que estornuda y se le salen las velas o se le escapa un pedo.

También aprovecho mi condición de lesionado medular para tirarme pedos:

-Lo siento, no retengo gases a consecuencia de mi operación.

Impunidad total. Cagarse sin ton ni son y mirar las caras de la gente.

El truco es tomarse todo como una experiencia. ¿Cómo sería tener un tumor y que tengas que hacer rehabilitación un año? ¿Cómo se sentirá si te rompen las vértebras? Creo, tal vez estúpidamente, que estoy ensayando lo que se siente cuando sos viejo. Eso es: tengo la oportunidad de entender cómo me sentiré cuando me arrugue como una pasa y se me caigan los dientes.

Gran oportunidad.

En la rehabilitación me la paso hablando boludeces. Así descomprimo. Pregunto por los problemas de cada paciente, pido que me digan los nombres de los músculos y hago juegos de palabras con ellos.

Empecé a elaborar la teoría de que los pacientes somos un club donde hay varios equipos y le propuse a un par de terapistas que delimitáramos los rasgos. Yo ando detrás de un cuento en el que un grupo comando entra a robar y, como estamos medio cagados de salud, solo atan e inmovilizan a los terapistas. Entonces al final los que estamos cagados de salud tenemos que evitar el robo.

¿Quiénes tienen peor carácter? ¿Quiénes podrían hacer caer de jeta l piso a un malviviente con una zancadilla en silla de ruedas? ¿Quién echaría gel refrigerante sobre los ojos del más grandote de los ladrones? ¿Quién apretaría el gatillo de un arma a sus pies, un arma que es difícil de levantar y accionar si estás cagado? Yo sería el que rescata a una chica linda y al último se la chapa, pero ¿qué tipo de lesión le conviene a mi personaje que tenga la heroina?

-Ay -dice mi terapista-, ustedes los medulares son terribles.

“El único testigo podría ser un afásico”, pienso.

-Conozco casos de parejas de terapeutas y medulares. Es más frecuente de lo que creés.

-Los medulares somos fogosos y muy valientes. Siempre besamos a la chica más linda con ACV al final.

-Son terribles, ustedes -dice-. Nunca te metas con un medular.

Aunque con limitaciones, el ser humano funciona de maneras increíbles. El cuerpo es una máquina monstruosa. Se regenera, muta, se acomoda. La carne no es débil. Débil las pelotas. Conozco cuadris, afásicos y accidentados en silla que tienen más huevos que cualquiera. En mi cuento los ladrones que logran escapar se tirotean con la policía en la puerta: el chico que solo mueve la cabeza llamó pidiendo ayuda marcando el número con el mentón. Los Guillain-Barré liberarán las ataduras del personal y todo saldrá bien.

Los medulares somos terribles. Amamos, nos reímos y peleamos sin cuartel. Somos irónicos, ácidos, implacables. Y tenemos todos una historia increíble que contar.

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39 respuestas a 014: “no te metas con un medular”

  1. Liliana dijo:

    Te quiero medular.

    PD: Así, sin coma que si lee mi marido estoy al horno.

  2. Cecilia dijo:

    Realmente !! No te metas con un medular! Muy bueno mi querido paciente! Y no quiero saber quien te dejo solito caminando por la calle!! Ya van a ver cuando vuelva!! Saludos!

  3. Marina Heinz dijo:

    Playo, brindo por que sigas escribiendo….vos decís que la risa cura, yo creo que es el mejor remedio, de hecho mis amistades no se califican por comunión de ideas, sino por la capacidad de reirse…Por eso celebro que lo sigas haciendo, Siempre me hacés reir. Sos como la homeopatía, no hay genéricos, alternativa, me pone de buen humor y me sana. Tus descripciones son increíbles! Seguí haciéndolo, para los anónimos que no conocés, pero que son casi tus pacientes. Chin-chin

  4. Guille dijo:

    Te reís y hacés reír. Que mejor?

  5. Lucas, desde Córdoba dijo:

    Guarda con los sordos también, porque… no sé por qué, pero guarda con los sordos…
    Lo que no tenemos es sentido de impunidad, porque creemos que nadie nos escucha cuando nos tiramos un pedo, aunque resuene cortazarianamente a 7 grados de la escala de Ritcher.
    Abrazo grande (y silencioso).

  6. Nany dijo:

    Chin…chin por quienes le tocan el culo a la vida, cuando esta parece dar la espalda !

  7. Martín - PUGLIESE PUGLIESE PUGLIESE dijo:

    ¿en segundo grado ya eras un preadolescente? Jeropa precoz.

  8. Martín - PUGLIESE PUGLIESE PUGLIESE dijo:

    @Lucas, desde Córdoba: ¿guarda con los pedos sordos? Son traicioneros esos, suelen salir con juguito.
    Cuidate Playo, vos que no controlás esfínteres…

  9. vaughan dijo:

    Totalmente de acuerdo con el amigo Lucas. Guarda con los sordos, que somos cada vez más y mejores, cada vez más sabios porque hemos eliminado las pelotudeces que ustedes, tristes seres con la audición intacta deben escuchar en todo momento. Aguanten los hipoacúsicos, qué joder.

  10. nana dijo:

    ¡Te quiero, medular, te quiero!!! Claro que la risa cura. Ud. vendría siendo Patch Adams.
    ¿Pero qué son los afásicos? ¿Los olvidados de EPEC?

  11. Ya pasará, amigo. Ya pasará.
    Llamemos a los medios y le hagamos quilombo a la obra social.
    Mientras tanto, sigamos cagándonos de risa y literalmente.
    Saludos a tu viejo, que se mejore.

  12. HUGO SASTRE dijo:

    QUERIDO JOSE , COMO ME ENCANTARIA PODER COLABORAR SACANDOTE UNA SONRISA , YA QUE DEBO AUNQUE SEA POR GENTILEZA DEVOLVER TANTAS RISOTADAS GENERADAS DE TU PARTE , COMO SE SABE NO TENGO LOS RECURSOS LITERARIOS QUE CORRESPONDEN , SOLO SE ME OCURRIO INVITARTE LE PONGAS NOMBRES A LOS PEDOS QUE DECIDISTE DARLES VIDA EXTERNA CUANDO VENGA UNO SILENCIOSO BIEN PODRIA LLAMARSE :LU-IISSS
    EL QUE SUENE BAJO EL AGUA DE LA BAÑADERA . PA– GLO Y CUANDO SE PRESENTE EL , EL SEÑOR DE LOS PEDOS , UNO CON TODAS SUS LETRAS , COMO NOS TIRAMOS EN MI AMADO B° SAN VICENTE ESE , ESE SE LLAMA RROOO -BERRR – TOOOOO
    SIEMPRE PIENSO EN VOS , TE MANDO UN ABRAZO, Y NO DEJES DE RASCARTE LOS HUEVOS , NI OLERTE LOS SOVACOS

  13. mariana dijo:

    brillante playo.
    lo leo hace años. llorando de risa en delay desde varios rincones del mundo. nunca le escribo porque no tengo mucho para decir. pero hoy tengo que decirle gracias.
    lo suyo es una putisima genialidad.
    abrazo

  14. Qué buen texto, José. Dicen que cuando te reís de cosas de las que no deberías reírte es humor negro. No. No es humor negro. Es no encularse y ‘pelear sin cuartel contra los ángeles de la mala suerte, como decís.
    ¿Cómo es eso de tener impunidad total para tirarse pedos? No me hagás escupir el mate. Tremendo.

    Sigo enviandote buena energía para vos, medular, y para tu viejo.

  15. elrober dijo:

    con que ése era el significado de “medular” y yo que lo contextualizaba alrededor de algún tipo jodido, uno de esos polìticos, por ejemplo, como Sarmiento, que puteaba y si hacía falta, se cagaba a trompadas para defender una idea.
    Hacele quilombo a la obra social, estamos en Argentina, no en EEUU, que no se hagan los boludos

  16. Irene dijo:

    No me gusta que te pongas la etiqueta “medular”. Que eso no te defina. Es una jerga de los trabajadores de la salud, que pienso que no debe convertirse en denominación propia. Eso creo…
    Si necesitás firmas para reclamar a la obra social, acá estamos.

  17. Santi dijo:

    Muy bueno, me hiciste acordar a la publicidad que vi de una película-bodrio nueva llamada Warm Bodies (latinizada como “Mi novio es un zombie”) Info aquí.

    Te juro que me trajo eso a la cabeza, aunque no tenga casi nada que ver… Ahora que estás cagado capaz que eso te hace reir.

    Saludos José, un abrazo salteño bicentenario cargado de historia que me importa un carajo

  18. De corazón, José: adelante con tu recuperación y con tus relatos. Tengo absoluta confianza en tu capacidad para lograr la primera y alcanzar la cima del éxito con los segundos.
    Abrazos
    Liliana Aguilar

  19. Miquita dijo:

    Enfermarse es como pasar a una realidad paralela no? Igual que casarse, leer un libro buenísimo, tener un hijo, cambiar de sexo o de trabajo… En todos esos casos cambia nuestra sensibilidad y podemos percibir cosas que antes parecían no existir.

    Me pregunto si ese niño se quedó en esa realidad paralela o volvió? somos los lectores de qué realidad? Del turno mañana o tarde?
    Sea lo que sea es buenísimo que ese niño haya podido pasar del pánico y la depresión a la risa.

    Un abrazo José y gracias por tus letras.

  20. Martín dijo:

    Estimado, de medular a medular te digo lo siguiente: la obra social no puede dejarte sin rehabilitación. Yo hace un tiempo te mandé un mail llamado Con-tacto-medular, ahí te puse un par de cositas, igualmente, mandame un mail así te doy una mano en nuestra batalla con las obras sociales.
    Ah, es cierto. ¡No se metan con nosotros! Y no seas tajante. Ojota quehay algunas con ACV que están mejor que las que no lo tienen.
    Un abrazo.

  21. la Gise dijo:

    La verdad que en este corto tiempo que te conozco hemos compartido charlas, me he reido incansablemente y hoy veo escrito muchas de esas historias, como te dije hoy tu gran musa inspiradora es la historia que te toca vivir y los personajes que en ella fueron apareciendo…espero con ansias ese libro, parece prometedor!!!

  22. naty kine dijo:

    no te metas con un medular…los unicos que bajando una rampa en silla se chocan a alguien le rompen la gamba y encima el lesionado les pide disculpas…!!!impunidad del medular!!

  23. Carmen dijo:

    Recien estoy comenzando con esto de los blogs.
    Todo es nuevo para mi.
    Me gusta mucho como escrbis.

    Este es mi espacio

    http://historiarealdecarmen.blogspot.com.ar/

  24. Daniel dijo:

    El próximo paso lógico de tu impunidad medular sería empezar a tocar culos con la mano boluda alegando la falta de control. Por ahí ayuda a que vuelva la sensibilidad. Nah, seguí adelante que si es por etiqueta en el gremio de los pelotudos no te dimos la baja todavía…

  25. Miquita dijo:

    José, casi un mes que no escribis! te extrañamos…

  26. María dijo:

    José! Estamos inquietos, mandá noticias, porfa!
    Abrazo desde Montevideo 🙂

  27. alberto baru dijo:

    Me sumo a la inquietud de Maria.
    Aunque más no sea un saludito a la tribuna…, se entiende, don José?
    Un abrazo desde San Luis.

  28. Irene dijo:

    Adhiero a la inquietud y al pedido.
    Beso.

  29. Mónica dijo:

    Nosotros, en casa, también te extrañamos.
    Saludos desde Bahía Blanca

  30. Patricia dijo:

    Querido José: soy lectora de tu blog hace unos años. No sólo me has alegrado la vida con tus palabras y relatos sino que gracias a tus links también conocí al gordo Casciari y su maravilloso proyecto Orsai. Al gordo ya le dije, un día en el bar, que era parte de mi familia; ahora me toca decírtelo a vos: aunque no te conozca, sos mi familia y te quiero mucho. Aguantá, que no hay mal que dure 100 años! Besos para vos y los que te bancan de cerca.

  31. nana dijo:

    Don Playo querido, hace poco tuve la dicha de conocer al Don Felizzz Gonzále’ (que hermoso ser ese) y en medio de una charla hablamos de Ud. Yo lo evoqué, lo admito. Y me acordé que hacía mucho no le leía por acá, entonces vine. Que por suerte llevó al mecánico a este blog y ya funca. Cuéntenos, por favor, cómo sigue la cosa. No nos tenga más en ascuas, que se aproximan las Pascuas (rima inevitable, sugerida y pelotuda).
    Se le quiere.
    Abrázole a la distancia, mi querido modular (no, no es un error, es que me acordé del puto inicio de esta historia).

  32. Ale Drallny dijo:

    José, hace algo con la diagramación del sitio nuevo. De paso un abrazo pero con palmadita suave para no descoyuntarte la nuca.

  33. José, más allá de que extraño esa revista que buscaba afanoso por los kioscos de la peatonal, debo reconocer que verte y leerte por aquí es más…¿práctico?. Un saludo y felicitaciones por tus logros.

  34. romina dijo:

    hola jo, me rei tanto que casi nace juanfe en mi cama, entre contracciones y tratando de fruncir los esfinteres extrañamente comence a llorar.
    te mando un gran abrazo y fuerza a todos.
    decile a la negra que algo pasa con su telefono, me manda al contestador directamente,
    besos los quiero

  35. majo dijo:

    josé…. después de un largo “viaje” he vuelto a reencontrarme conmigo misma y con mis cosas….me reencuentro con la peinate!!! me sorprendo, me emociono y me río…siempre me río…..

  36. Franco dijo:

    Playo.. Que placer volver a leerte..
    Caí acá hace mucho tiempo no se como y llegue a reírme como estúpido cuando leía que te habías hundido unos dientes por querer quebrar una tabla de una patada, cual señor Miyagi, es decir un verdadero gil!
    Hoy después de un largo tiempo (y unos cuantos pelos menos) volví a Peinate, y me encuentro que estas convaleciente pero con el mismo humor, digno de un cordobés como vos, quien sino..
    Fuerza capo, fuerza y seguí escribiendo, que nos sacas una sonrisa a unos cuantos..

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