Peatonales de Górdoba

Diez y media de la mañana en el centro de Córdoba. El sol cuece la peatonal a fuego lento mientras cientos de personas apagamos las baldosas con pasos amargos y negros. La ciudad se camina con prisa para llegar a ninguna parte.

Antes de la esquina de Rivadavia y 25 de Mayo, frente a un quiosco de revistas, un grupo nutrido de transeúntes se subleva. La coreografía rectilínea del absurdo ya no es un flujo de ida y vuelta, algo hace que la gente se detenga y se arremoline desordenadamente.

Algunos se llevan los anteojos de sol a la frente, otros se ponen en puntas de pie. No llego a ver de ver de qué se trata, pero escucho las voces de los protagonistas, crispadas y subiendo de tono a medida que las frases se apilan unas sobre otras.

Después, observo: un señor de origen ¿africano? parece jugar a la soga con un policía y dos inspectores municipales. El vendedor ambulante tira del extremo de un paño rojo sembrado de anillos y pulseras, quiere que se lo devuelvan.

—Largá, negro —dice un inspector.

Para mi sorpresa, entre los tres funcionarios no pueden quitarle la bijouterie. El ¿sudafricano? tiene tanta fuerza, que el policía decide cambiar de bando, ponerse junto a él y tomarle con firmeza un brazo. Es un brazo musculoso, de piel oscura y brillante, como una boa cubierta de betún.

—Largá, flaco, dale —ordena el policía. Y los cuatro empiezan a girar en una especie de calesita humana con epicentro en el paño rojo repleto de cositas que brillan.

De pronto los pierdo de vista, la ruleta humana va a parar detrás del quiosco de revistas y la gente empuja para poder ver bien cómo será el desenlace. Estamos amuchados y embelesados por la fuerza del vendedor ambulante que es descomunal, tremenda. Tanto así que —sin soltar el paño, y manejando a los funcionarios con una sola mano—, con el brazo libre, saca un celular del bolsillo y pregunta a los gritos:

Me quieruen sacar cosa, ¿qué lo hago?

La gente toma partido de inmediato por el que está en inferioridad de condiciones:

¡Dejenló trabajar, che culiados! —corean con bronca genuina.

El odio hacia los municipales se palpa nítidamente. Una señora me dice:

—En vez de agarrar a los choros, lo agarran al pobre negrito que vende trencitas.

Y de golpe, en medio de la confusión, sin mediar palabra, veo que la gente retrocede para dejar espacio. Entonces me pongo en puntas de pie, hago visera con una mano y alcanzo a ver porqué la raza negra es tan superior a nuestros culos blancos.

El vendedor hace una cabriola, gira sobre sí mismo, se agacha un poco, deja a sus tres captores parados como postes, y sale disparado entre la gente a una velocidad como no he visto jamás en un ser humano.

No corre; vuela.

Absorto en la contemplación de su destreza, apenas si noto que se ha hecho un claro entre la gente y que el vendedor avanza hacia mí. Todo ocurre en una fracción de segundo que me basta para comprender que no tengo tiempo de hacer nada. Lo veo venir en cámara lenta, en medio de una carrera desquiciada por salvar su vida, dispuesto a levantarme como sorete en pala si es necesario.

Puedo distinguir en slow motion el amarillo de sus globos oculares, el brillo de su frente perlada, la blancura impoluta de sus dientes, el rizo alquitranado de sus cabellos, todo eso amalgamado en un bólido que se me viene encima a trescientos kilómetros por baldosa.

Toda mi vida me pasa delante de los ojos.

Pienso en el diagnóstico del especialista en espalda, que me dijo que tengo artrosis cervical por sedentario, vago y glotón. Pienso en que voy a morir en la misma cuadra donde me crié, en la misma cuadra donde perdí los dientes de leche de un tortazo, en la misma cuadra donde aprendí a fumar y a confundir a las mujeres con revistas pornográficas.

Me veo a mí mismo, con esta gordura mal distribuida, girando en el aire, con los pulmones vacíos, con los huesos dislocados, para caer después de boca en el piso y desnucarme. Veo un retazo de cielo sobre mí nublándose de viejas que me apantallan con las carteras, inútilmente.

Pienso en mis hijas, en lo aburrido que será mi velatorio en noviembre, con semejante calor. Pienso en lo que dirá mi hermano:

—José tenía menos estado que Palestina, ¿cómo iba a esquivar a semejante negro?

Pienso en mi abuela, libanesa, rasgándose la ropa al grito de “¡Era tan jooooven!”. Hasta puedo ver a otras tías que ni sé cuánto hace que no saludo, intentando consolarla.

Pienso en la fragilidad humana, en que esta semana la tendría que haber puesto para, al menos, morir dignamente. Pienso en el cheque boludo por doscientos cincuenta pesos que llevo en el bolsillo. Muy buena herencia:

—Esto es todo lo que dejó vuestro padre, úsenlo bien.

Pero el instinto animal de gordito cagón me hace aferrarme a la vida, y hago un último intento de girar mis cervicales inútiles para que la parca no me encuentre en la peatonal que me vio nacer.

Apenas si me muevo, pero lo hago en el preciso instante en que el vendedor atlético hace una segunda cabriola imposible en plena carrera y me esquiva: sólo nos separan veinte centímetros y fiuuuuuuuuuuú

[DDET … me salvo de pedo como el viejito que mira el rally…] [/DDET]

Es imposible, pero pasa, y el vientito me despeina, y mis noventa kilos de grasa encamisada recuperan el aliento.

Aturdido, veo que la gente avanza en oleadas para mirar al vendedor doblando por Rivadavia rumbo a su libertad, mientras el policía —bastante excedido de peso— empieza a correr torpemente entre la gente para tratar de alcanzarlo.

Hubiera lamentado mucho fenecer en esa cuadra y no escuchar los comentarios de los transeúntes. El pueblo donde vivo sabe descomprimir la presión sólo con la válvula del ingenio. Aquí el top 5 de las observaciones de los espectadores:

1) ¿Qué te hacél que corré, gordo, tené meno chance que taiere.
2) Te apuesto un vino que lo agarra.
3) Dale, botón; dale que iá lo tení.
4) Pobre chabón, eso le pasa por laburá en negro.
5) Gordo, con esa guata no vai alcanzá ni el orgasssmo.

Luego, la multitud se dispersa, como si no hubiera pasado nada. La peatonal vuelve a latir lentamente. Me siento en la escena de Matrix donde los quinientos agentes Smith se van después de comerse el cagadón del siglo a manos de Neo.

Yo retomo el camino al banco. Ahí tienen aire, estará fresco. Cruzo la Plaza San Martín pensando en la vida, en la muerte, en la suerte, en los cheques.

Imagino los lugares por donde andará ahora el vendedor, si los canas son mala leche, se pasarán el mensaje por radio y esta noche el negro duerme con pijama a rayas, tras las rejas.

Me pongo los auriculares antes de entrar en el laberinto de cordones. “No eran feas las cosas que vendía”, me digo.

Seinfeld dice que la gente en los bancos hace fila como las ratitas que van embobadas buscando el queso. Allá al fondo, detrás de los vidrios que me separan del cajero, hay doscientos cincuenta razones para seguir moviendo la cola.

Y sigo.
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42 respuestas a Peatonales de Górdoba

  1. il Santi dijo:

    Qué te parió… Siempre me sacás una sonrisa, de eso debés vivir vos…

    Saludos

  2. Ezequiel dijo:

    Genial el relato! me hizo reir muchisimo…

  3. Eduardo dijo:

    espectacular

  4. piliglamour dijo:

    Jajjajajaja el cagadon del siglo…me matas playo, me matas de risa…

  5. Juan C. dijo:

    Gran relato, José. Voy a empezar una campaña para que te inviten a escribir en la revista de ORSAI. Primero en twitter y después con masivas manifestaciones de gente caminando entre vendedores ambulantes de todos los colores. Ahora arranco!

  6. javier dijo:

    ge-nial!!!!

  7. Víctor dijo:

    Buen relato, José. Lamento agregar que los canas si fueron mala leche y lo agarraron, lo acusaron además de tener un arma blanca y atacar al personal policial.

  8. Lucas, desde Pest dijo:

    Bueno, despues de todo no estaria tan mal dejar los huesos en la misma cuadra donde uno a) dejo la infancia, b) dejo los dientes de leche, c) dejo las primeras colillas, d) dejo… bueno, lo de las revistas, y eso.
    Claro que poner en tu obituario que te llevo puesto un Scania ensamblado en Mozambique no es muy honorable, pero hay cosas peores. Te podria haber llevado puesto el cana, por ejemplo, que seguro que tenia menos munieca que Clemente y menos cintura que un sifon.
    De todos modos me encanto el relato y la descripcion de la peatonal, ahi a la vuelta de donde labure un anio.
    Que distinta que es la vida cuando esta bien contada, que lo pario.
    Abrazo grande Playo, que me agarras con nostalgias de praline y baldosas rotas.

    L

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  10. ¡¡¡Juaaaaaajajajajaf… cof, cof, cof… jajaaaaa!!!

  11. Leandro dijo:

    Sos un derecho humano, Playo!

  12. dayana dijo:

    Genial!! Habría que llevarle este post al grone a la comisaria.

  13. El_Agustín dijo:

    ¡Genial! La verdad que me encantó… Y tenía una gran duda sobre cómo se habían sucedido los hechos.
    Jajajaja lo leo de nuevo y me cago de risa.

  14. quito dijo:

    jajaja, muy bueno!

    me mataron las traducciones del idioma cordobés…
    sobretodo “Déjenlo trabajar, hombres injustos

    siempre un placer…

    ay tevez…

  15. Qué placer leerte, sos terrible, Playo. Terrible.

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  17. sabalero dijo:

    Yo escuche la noticia en una radio de Bs As acá en Salta, parece que si lo agarraron, lo acusaron de tener un arma blanca, parece que era Senegalés. También me encantó eso de “hombres injustos”. Si se me permite la sugerencia, globos oculares queda mejor que globulos, lo digo porque me parece que no es la primera vez que te lo leo.
    Abrazo desde el norte (se estrañan esas calles).

  18. Patorucita dijo:

    Que bien escribis, como me hiciste reir, estuve todo el relato tratando–en vano–de contener las carcajadas aca en la oficina donde trabajo y donde todo el mundo es bastante callado (lease, a esta hora de la manana no vuela una mosca). Pobre flaco, sabes si lo largaron ya?

  19. Walterio dijo:

    Me levanté demasiado temprano para planificar una evaluación escrita y cuando tecleaba el punto final se cortó la luz. Fueron apenas diez segundos de oscuridad y una certeza: no había guardado la versión final…
    Al recuperar el ominoso documento habían desaparecido la mitad de los ejercicios, llamé a la escuela y avisé: “Si quieren salvaguardar la integridad de esos críos del orto, ni chisten por mi ausencia” y colgué, luego revisando el correo encontré esta entrada y me cambiaste el profundo embole escolar con el que había inaugurado la mañana y que por poco me hace patear el viejo monitor que tengo arrumbado en un rincón esperando que mi computero alguna vez se lo lleve…

  20. Gonzalo dijo:

    Excelente. La boa cubierta de betún y “trescientos kilómetros por baldosa” me hicieron reir. Sin embargo, esta última frase es un error porque estas usando dos unidades de medida (km. y baldosas). Debería correr a 300 baldosas por hora o por minuto.
    Felicitaciones, José.

  21. Despeinada dijo:

    Al final vas a lograr que me mude a Córdoba, si tu humor es debido a la región 🙂 Mirá que yo pensaba que el Argentino promedio era trágico y triste 😉

    Excelente!

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  23. il Santi dijo:

    @Gonzalo:

    Yo pensé a la ídem en una primera instancia, pero me pareció también una expresión válida si uno la quiere entender a la manera de “el tipo hacía 300 km y yo hacía una baldosa“, o sea, un punto de comparación entre el grone y yo (o José, oé-oé-oé)

  24. La "sé" de la Bahía dijo:

    IM-PE-CA-BLE!!! Morí con la traducción cordobés/castellano!!! Me hacés reir tanto que releo y releo para poder hacer mi imagen mental de las situaciones que son geniales…
    Aplausos por favor!!!

  25. Jime dijo:

    Morí, morí de la risa!!! Son las nueve de la mañana un sábado y me duele la panza de reirme, esto es impagable para mi. Sos un grosso José— es la primera vez que comento en blog, pero lo tenés bien merecido..! un abrazo desde Rosario!

  26. Pancho dijo:

    Fantástico!

    A #5, yo pensé exactamente lo mismo, 3 segundos antes de leerte. Qué locura, la Orsai, que andamos todos como bobetas buscándole escritores.

    Me tronché con el top 5! Es una de las cosas que más extraño de Córdoba. No he podido encontrar nada comparable al humor ni la inventiva cordobesa en ningún otro lugar del mundo… aunque tá, no es que haya viajado tanto, tampoco. A lo mejor eso influye…. pero como sea, cuando íbamos a ver la fecha del Mundial de Rally, siempre me quedaba la duda sobre qué disfrutaba más: si verlo a Sainz en su Célica infernal, o mirarlo pasar a McRae, 10 años después, a 180 km/h sobre ripio a medio metro de distancia, o escuchar la ininterrumpida sarta de guarangadas de los cordobeses que estaban al lado.

    Impagable.

  27. La curiosa dijo:

    Jeje “Eran lindas las cosas que vendía…”Jeje
    Muy bueno…!
    Che yo quiero ir a Córdoba…!Siempre he querido ir a conocer…mi vieja es de allá y dicen que es un hermoso lugar…
    Mis saludos..!
    Lari…

  28. elrober dijo:

    cómo no amar Córdoba cuando a pesar de su clima pegajoso, sus olores a cloaca desbordada y sus chetos repugnantes, pare a un ser con tanta sensibilidad como vos? feliz cumple Gordobés

  29. Facundo dijo:

    Genial relato, José. Siempre me río con vos.
    Una pregunta ¿Te llegaron los relatos que te mandé por mail?

  30. marvel dijo:

    ja alucinante chabón! la muerte senegales no muere en las calles…

    saludos

  31. Gallo dijo:

    Tenés que postiar algo entero escrito en cordobés por favor. Tienen que existir libros escritos en los dialectos tucumanos, santiagueños y cordobeses, son, para mi gusto las tonadas top.

    El comentario de tu hermano en el funeral fue magnífico. Era lo que vos hubieses querido que diga.

    Y el video lo habia visto pero así con sonido, sin musica de fondo es mucho más groso.

    Abrazo.

  32. Bernardo dijo:

    Realmente sos muy bueno! Me encanta como transformaste un triste realidad en algo que nos saca una sonrisa. Abrazo!

  33. Max dijo:

    Hace rato te leo y nunca comento porque no suelo tener nada interesante que agregar… bueno, esta no es la excepción, nada puedo agregar a tus relatos, impecables…

    Pero creo que como cualquier artista (sí sí, eso dije, artista sos), disfrutarás al menos en lo más recóndito de tu ser del placer narcisístico de escuchar hablar bien de vos, por eso tanto desfile de “sos un grande Playo” y cosas por el estilo… la gente sabe lo que dice, je.

    Comento acá porque por algún lado me resuena todo esto… siempre me llamó la atención la labor de estos vendedores ambulantes… siempre, al verlos, pensaba si serían tan hábiles como los morochos que uno ve en la tele… aparte, viví un tiempo en Córdoba y la descripción de la peatonal y los comentarios de “descompresión” posterior me tocaron una fibra sensible, jeje

    Muy bueno Playo, como siempre…
    Te sigo leyendo, aunque nunca comente…

    Saludos!

  34. Lilith dijo:

    MORTAL, Playo. Solté unos carcajadones tales que vinieron a ver qué se regalaba en mi oficina.

    Me recordó uno de los episodios más hilarantes que viví en la Magna Docta, cuando en plena Av. Vélez Sarsfield (entre Deán Funes y 27 de Abril) y comandando un carrito de bebé con criatura incluida, mi muy querida amiga La Roth le puso un involuntario “tackle” tras la canilla a una pobre vieja que venía circulando por la misma vereda, de suerte tal que la eyectó para hacerla aterrizar de jeta en medio de la avenida, ante el estupor de un botón panzón que con una mano trataba de levantar lo que quedaba de la vieja y, con la otra, de dispersar la gente que se iba amontonando, mientras a los gritos pedía que alguien le explique el “accidente vial”. Dios… me tuve que sentar en el cordón de vereda para no desgraciarme in situ por las carcajadas.

    Gracias Córdoba por obsequiar estos personajes memorables. GRACIAS.

  35. Fabricio dijo:

    Excelente como siempre. Otra sonrisa gracias a vos. Decime que le vas a mandar algunas líneas a Casciari así te las publica en la revista Orsai.

  36. Catherine dijo:

    Tu web está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.

    me respondes munekitacat@gmail.com

    besos

    Catherine

  37. Toda mi vida me pasa delante de los ojos.

    Tremendo el relato, me cague de la risa

  38. WALDO dijo:

    QUE BARBARO LA PEATONAL CORDOBEZA…LAS COSAS QUE NOS PRODUCE ALOS CORDOBESES… O SERA DE TANTO ANDAR AL PEDO???????….JAJA
    MIRE VEA….

    http://anecdootario.blogspot.com/2010/03/la-voz-del-amor.html

  39. Desert69 dijo:

    Ahorrándome las frases “increíble como siempre” o “impresionante lo suyo, Playo” que ya son costumbre, paso a citar una perlita en la nota del diario enlazada: por más que varias veces denominan al grone como “P.” (para resguardar su identidad, asumo yo), en el tercer párrafo claramente lo llaman Patrick…

    ¿Realmente les pagan a los editores para hacer eso?

    ¡Abrazo profundo, Playo!

  40. El Mauri dijo:

    Perdón que me meta así José, pero tantas cosas que dicen de Córdoba, quería compartir algo que escribí… Repito, perdón que me meta, pero me pareció un buen lugar para compartir esto…

    Nostalgias de un tiempo pasado

    Te conocí allá por el ’98.
    Todavía me acuerdo el día. Un domingo… 25 de enero.
    Me recibiste con un aroma a cambio. Con los brazos abiertos.
    Yo por dentro sabía que nada en mí iba a ser igual después de vos. Pero nunca me imaginé qué tan diferentes iban a ser las cosas después de vos.
    Al principio teníamos una relación distante. Yo solamente hacía lo mío y vos me dejabas seguir así, no me decías nada… yo todavía no te podía descubrir. Estaba muy encerrado con el estudio que era mi responsabilidad, y dejaba tus secretos relegados. Dejaba tus misterios y tus historias a un costado de la cama, junto con algún libro, junto con algún sueño.
    Después… después empezó a cambiar todo. De repente empecé a ver tus ojos, tus luces, tu corazón. Después aprendí a adentrarme en todo eso que ya sabía que iba a encontrar, y en todo lo que no sabía que iba a encontrar. De repente me descubrí un niño entre tus brazos cálidos, me sentí un adolescente en tu cuerpo exuberante y me ví un hombre ante tus ojos. Y comí y bebí todo lo que pude de vos. Descuidé mis responsabilidades y aprendí a fuerza de golpes que todo, todo en la vida tiene que tener un equilibrio. Aprendí a ser agradecido.
    Aprendí que siempre hay una salida cuando no tenés un peso.
    Y me enseñaste que laburar y bancarse uno mismo es una de las mejores cosas a las que uno puede aspirar. Y que eso nunca te lo va a poder quitar nadie.
    Gracias a vos conocí gente; mucha gente. A algunos todavía los veo, con otros hablo a veces y al resto ya les perdí el rastro. Pero todos fueron importantes. Todos me enseñaron algo. De todos ellos traté de tomar lo mejor, como lo hice con vos.
    A tu lado y de tu mano me hice hombre, el hombre que soy hoy. Para bien o para mal. Y estudié y finalmente me recibí al lado tuyo y de tu mano también.
    Me diste un amor que duró mucho… me diste mi primer amor. Y duró mucho y lo creí eterno, pero como la mayoría de las cosas, también tuvo que llegar a su fin.
    Un día me cansé de vos… un día pensé que era mejor irme lejos y así como se dejan las cosas innecesarias, con una sonrisa, me fui de vos.
    Buscando otros rumbos. Buscando un futuro mejor para mí.
    Y hoy, un año y medio después de haberte dejado definitivamente… te extraño y siento nostalgia de vos y de volver a vos.
    A tus brazos.
    A tu cuerpo.
    A pararme ante tus ojos.

    Puta madre… cómo te extraño, che Córdoba.

  41. Proto dijo:

    Excelente! Te olvidaste del olor a mierda en las hermosas peatonales Cordobesas. Ese olor que hace que todo lo que ocurre lo grabemos directamente en nuestro sistema límbico, para después vicular y recordar cada acontecimiento que roce lo escatológico y visceral con la hermosa ciudad Cordobesa empestada de negros cuilados y verdes boteia. Saludos

  42. iolanda dijo:

    @Gonzalo:
    ¿Sabés lo que es una metáfora?
    Lo delas baldosas está excelente. Es LITERATURA = ARTE, no ciencia….

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