Dormir y soñar

Las niñas duermen. El interés por la lectura ha comenzado a dar sus frutos: no conciben entregarse al sueño sin antes escuchar alguna historia. Tienen, claro, sus preferencias. Lulú está obsesionada ahora con La Bella y la Bestia y a Niki le fascina un cuento que se llama La verdadera historia de los tres cerditos y el lobo (el lobo cuenta su verdad y despeja las dudas: hizo lo que hizo, no porque es un terrible hijo de puta, sino porque no puede pelear contra su instinto).

Si no escuchan cada renglón, cada frase, no se relajan. Y sus ojitos vagan por el techo mientras le ponen imágenes a las palabras. Después, satisfechas, se duermen.

Siempre me ha interesado la relación que las personas tenemos con el sueño. Así como algunos gozan del privilegio de una actividad onírica prolífica, otros entendemos esto como un trámite. A excepción de las contadas ocasiones en las que nos perturba la materialización vívida de una teta o el fatídico brete (casi pongo bretel) de una pesadilla, hay un montón de nosotros que casi no soñamos nada.

Yo, por ejemplo, sólo sueño con tres cosas: una casa que no existe, una conversación con un muerto y algo que no me animaré a escribir nunca.

Me gusta el sueño de mis hijas porque sé que a cada respiración profunda, a cada vuelta entre las sábanas, sus cerebros crecen, sus cuerpos se desarrollan. En ellas encuentro sentido a una actividad que a mí me resulta indiferente, o me perturba, o me está vedada.

Cuando los seres humanos ya no podemos estar despiertos, los colgajos se nos emancipan del hueso, las babas se derraman, las carnes sucumben a las leyes de la gravedad. Los hombres dormimos con la cara que tendremos después de dar el último aliento; dormir es un ensayo de muerte.

A veces, de regreso a casa, atravieso el centro, donde muchas personas acondicionan pórticos, fachadas de bancos y palieres para dormir. Creo que «hogar» es un concepto que tiene sentido en función del reducto donde hagamos noche, tanto si es una habitación de hotel, la cama de nuestra infancia o la baldosa que nos revienta la columna. He visto personas despatarradas en colchones delgados como lienzos que duermen sonriéndole a las estrellas sin problemas, y a otros que, arrebujados en cartones, apuestan por una intimidad irreal que los aplaca hasta el ronquido escandaloso.

Asumo que echarse sobre los bártulos en medio de la calle, cerrar los ojos, bajar la guardia y desconectarse, es una decisión difícil.

Desconozco los matices, pero cada uno de esos rostros que se ablandan, cada juego de párpados que bajan la persiana, esconden una historia, o son consecuencia de algo que no me está dado a conocer (a menos que me dedique a hacer programas de tele que le ponen publicidad de automóviles a los informes sobre indigencia). En la cuadra donde vivo, por ejemplo, hay un señor que duerme sobre los tres escalones de ingreso a una vivienda… pero se recuesta sobre ellos transversalmente.

Me ha tocado, por mi propensión natural al insomnio o al desvelo, ser siempre testigo del sueño de las demás personas. Suelo ser el último en caer y eso me da ventajas.

He visto que mi viejo, por caso, tiene la extraña habilidad de dormir en cualquier lugar, y además puede interrumpir su descanso y volver a conciliar el sueño sin dificultad. De hecho, varias veces por noche se levanta, toma agua, va al baño, mira si hay tormenta, revisa que todo en la casa esté en orden y luego vuelve a las almohadas como si nada. Es el tipo de persona que puede responder coherentemente cualquier pregunta apenas se despierta. (También el tipo de persona adepta a la profusa plática matinal, algo que debería estar prohibido por la Constitución Nacional).

Mi hermano, en cambio, habla dormido. Mantiene conversaciones y responde con tonos de voz y con sentimientos a cosas que vaya a saber quién le está preguntando. A mi hermano es a quien más he visto dormir. Contabilizo a la perfección las veces que me puso al borde del infarto con una carcajada estentórea en una silenciosa madrugada, o los sueños en los que jugaba fútbol y escupía la cancha (se despertaba inmediatamente, me miraba y me aclaraba: «no, boludo; es mi cama»).

Un amigo, recuerdo, era sonámbulo. Una sola vez dormimos bajo el mismo techo y comprendí entonces que el sonambulismo es una máquina infame que sirve para ensayar distintos matices de locura: los que lo padecen emprenden caminatas erráticas dormidos, pelean contra enemigos incorpóreos, se ahogan entre las sábanas, apoyan las manos sobre las lámparas calientes o dialogan con entidades amenazantes.

En mi caso, cuando por fin puedo dormir, creo que me desmayo.

Sólo mi subconsciente sabe cuánto estaré fuera de juego, y pueden atravesarme los ojos con agujas calientes que no diré ni mú. Siempre amanezco como si en lugar de dormir me hubiera puesto bajo las ruedas de una camioneta: me falta el aire, me duele el pecho, tengo las muelas con los nervios al aire. Creo que cuando duermo el alma se me licúa hasta traspasar el colchón, quizá en ese estado es muy difícil recordar los sueños y por eso creo que no sueño nada…

Salvo esas tres cosas que se repiten muy espaciadas desde hace unos años.

En el primer sueño yo vivo en una casa muy vieja que tiene un patio delantero similar a un vivero. Es un lugar muy agradable, pero siempre lo sueño de noche y con las plantas secas. La casa es muy parecida a la que habita Edward Norton en [DDET El Club de la Pelea.][/DDET]

Disfruto de éste en particular. Me da placer estar sentado entre las flores como manos muertas que asoman de las macetas, esperando visitas estrambóticas: cantantes norteamericanos, actrices europeas, seres cuyos rostros cambian a medida que hablan y son tíos a la vez que ex compañeros y reconocidos deportistas.

Lamento que no se repita con más frecuencia. Lo espero con mucha ilusión, pero cada vez tarda más en regresar.

El de las conversaciones con mis muertos, de verdad, no está tan mal. Por lo general hablamos de temas profundos, de cosas que en vida no tuvimos tiempo de tratar, entonces son sueños reparadores. Nunca he soñado con muertos y me he levantado sintiéndome mal. Es extraño, se aparecen con naturalidad (cubiertos de tierra, con las ropas que tenían cuando fueron velados, sucias y rotas), toman asiento y hablan, hablan, hablan. O preguntan.

El otro, el que nunca podré escribir, tiene que ver con un viaje. No lo quiero ni pensar.

Los sueños son una pequeña revolución bajo la respiración profunda, una forma caprichosa de pedir libertad.

Ahora escucho a mis hijas respirar en la habitación del lado. Se han quedado dormidas con las manos entrelazadas, desarmadas por el cansancio. Paso frente a la puerta y las miro, bien abrigadas en sendos piyamas, los cabellos regados sobre las almohadas.

El sueño también es ritual.

Primero el cuento. De inmediato, los mimos. Que no se pierda el hilo de la historia. Que las voces de los personajes sean distintas. Que las respuestas a las preguntas sean esclarecedoras. Que el «colorín-colorado» las encuentre de costado, esperando que la luz desaparezca.

Es hermoso verlas así, dejándose ganar por la suavidad bienhechora de las sábanas hasta cerrar los ojos.

Luego, la respiración se convierte en un ronroneo rítmico, las manos y las piernas se sacuden un par de veces para eliminar los vestigios de una energía que no necesitan hacia donde van. El sueño de los niños es romance.

Desde la puerta las veo sonreír dormidas.

Pienso que no importa dónde estén… Las habitaciones que las abrigan siempre huelen a hogar.

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49 respuestas a Dormir y soñar

  1. js! dijo:

    Me quedo con esta frase: «Dormir es un ensayo de muerte»

    ¡Genial!

    Saludos.

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  5. Despeinada dijo:

    Te transformas cuando escribes de las nenas 🙂

    Cosa curiosa lo de los sueños. La mía madre asegura que ella siempre sueña en blanco y negro. Yo sueño montones de cosas pero mi sueño favorito es cuando vuelo (me cuesta un montón volar pero al final, lo logro aunque sea a nivel de piso… esas mañanas me amanecen las piernas adoloridas del esfuerzo). Lo de soñar muertos lo mío es cómico (justo volví a soñarlo anoche y así una vez cada varias semanas) Sueño con una tía que falleció hace 4 años… la miro y le digo… Pero que hace usted aquí??? Que no se había muerto?? y ella: Así es, pero la cosa es así, mira, aquí también está tu abuela (la madre de ella) y murió hace mucho más que yo. :S
    Saludos!

  6. marco dijo:

    Muy bueno José.
    Borges en una charla que dio en la UBA sobre la pesadilla y los sueños, citando a Paul Groussac, dice que es asombroso el hecho de que cada mañana nos despertemos cuerdos despues de haber pasado por esa zona de sombras, por esos laberintos que son los sueños. Tambien habla sobre la teoría que propone Dunne en su libro «Un experimento con el tiempo». Dunne imagina que cada uno de nosotros tiene una modesta eternidad personal que poseemos cada noche con el sueño… A cada hombre le esta dado con el sueño una pequeña eternidad personal que le permite ver su pasado cercano y su porvenir cercano.
    Bueno con tu post me acorde de ese texto y comparto una pequeña parte. Saludos

  7. El_Agustín dijo:

    Genial… Lo de las niñas es muy tierno y emocionante.

  8. Pancho dijo:

    Muy bueno. Me encantó la frase «El sueño de los niños es romance»; siempre busqué cómo describir esa maravillosa paz que tienen, en menos de 500 palabras sin lograrlo… hasta hoy.

    Soy igual que tu viejo: duermo en cualquier lado. Incluso viajando y cebando mate. Vuelvo a un estado equivalente a un cuarto de la vigilia, cebo el mate, y vuelvo a dormirme. Agarro el mate vacío que me alcanzan por reflejo, espero un ratito (indeterminado siempre), y vuelvo a repetir el procedimiento. Generalmente nadie me cree, hasta que lo ven y ahí, inexplicablemente, empiezan las puteadas. Yo no tengo la culpa, supongo que es un don.

    Podríamos juntar firmas para un plebiscito para tratar de erradicar por ley a los que hablan a la mañana antes de pasada al menos una hora de levantados. Plática matinal… te acabás de levantar, loco (o loca, sobre todo)… qué, en el nombre del MEV, es lo que podés tener para decir? Boludeces.

  9. fechi_cba dijo:

    Que te tiro e`las patas playo, me emocianaste mal!
    «el sueño de los niños es romance». me encanto (cuando duermen porque yo hace 3 noches queno pego un ojo ja)

  10. Con que admirable sensibilidad habló del «ensayo de muerte» y de los sueños. Para vos Freud Puto! jeje…

    Apenas empecé a leer el texto, me dije: «seguro que en algún momento cita al Club de la Pelea»…

    Me reí tanto con eso de que la Constitución Nacional debería prohibir las «pláticas» matinales, que obviare quejarme de lo horrible que es la palabra plática.

    Abrazo!

  11. yolucass dijo:

    Ya no me acuerdo ni cómo se hace para comentar un post, creo que ni siquiera lo estoy haciendo en el lugar correcto, o en el que querría hacerlo yo.
    Cuando leí el texto de «Dormir y Soñar» me acordé que los otros días había estado leyendo Hansel y Gretel. Y me di cuenta que algunos escritores de cuentos para niños eran realmente unos machistas hijos de puta que no habían superado el complejo de Edipo.
    Entendí ese día por qué tantas chicos les tienen miedo a las madrastras y por qué otros tantos creen que las mujeres tenemos que estar siempre lavando y fregando.
    Recordemos que en los cuentos las segundas esposas de los «buenos padres» son siempre unas yeguas. Y que las pobres protagonistas de los cuentos siempre están limpiando (Cenicienta y Blancanieves son dos claros ejemplos).
    Recién a mis 26 pude hacer una lectura reflexiva al respecto, jaja. Aplaudo que vos lo inculques desde la más tierna infancia de tus crias.

  12. José Playo dijo:

    @Despeinada: creo que los canes sueñan en blanco y negro, según vi en un documental. Nunca supe cómo hacen para saber cómo sueña otro ser vivo, siendo que para uno mismo lo que pasa cuando nos dormimos es un misterio. También vi en un documental que los sueños más frecuentes son los de volar, los de no poder correr y los de no poder gritar.

    @marco: me gusta mucho la teoría de Dunne.

  13. José Playo dijo:

    @Pancho: ¿Cómo hacen? Yo, una vez que interrumpí el proceso, no puedo retomarlo. Y ni hablar de dormir una siesta, me levanto poseído por Charles Manson.

    @fechi_cba: ojo, que una de las consecuencias directas de la paternidad es que la forma de descansar se nos va a la mierda. Te lo digo con el cuello ortopédico en la mano.

  14. José Playo dijo:

    @Mr Morondanga: de ahí el uso de «plática»; es una palabra fea para una actitud ídem.

  15. José Playo dijo:

    @yolucass: te las arreglaste bastante bien, che. Yo vengo pensando mucho en la literatura infantil. Esos libros que cité, de alguna manera, son menos crueles que los demás. Hay historias que realmente no sé qué pretenden, la figura de la mujer es de boluda total, y en todas se pone como modelo único de felicidad a las parejas constituidas por un príncipe, una mina embobada que cocina como una loca y friega como una tarada. Ni hablar del universo de las «princesas»… puf.

    Lo interesante es que de cada cuento hay cientos de versiones (algunas, francamente, deplorables… ¡Y con errores de ortografía y tipeo en cuentos de trescientas palabras!), es como si todavía los editores no se percataran de que el mundo está tirando para otro lado, y que insistir con esos valores no prepara a un niño para entender que las madres solteras no son perdedoras, y que los padres divorciados no necesariamente representan un fracaso familiar.

    Lo mismo me pasa con los juguetes. No hay nada que odie más en este mundo que una barbie (son el colmo del parishiltonismo, un horror).

    Lamentablemente, no abundan lecturas que no estén contaminadas por el germen conservador y tradicionalista: los niños siempre son medio tontos y no entienden, las mujeres no pueden funcionar sin un macho a la diestra, y los tipos van por la vida con el pito en la mano, enseñándole al mundo cómo son las cosas.

    En el cuento del lobo del que hablo, ponele, el lobo explica:

    «Nadie le diría a un niño que es feroz y malo porque se come una rica hamburguesa; yo, que me alimento de animales, si me como un cerdito soy el malo de la película».

    Después el lobo cuenta que los cerditos murieron porque no se supieron cuidar: «¿Qué culpa tengo yo si la casa de paja y de madera no les servía para defenderse?». Es medio fuerte así resumido, pero está muy bien armado y plantea muchas preguntas interesantísimas para contestar, todas bien lejos de los lugares comunes.

    La Bella y la Bestia, todavía no me termina de cerrar, pero a la Lulú le produce una ternura irresistible.

    Si conocen más cuentos y los quieren recomendar, bienvenidos.

  16. amishqui dijo:

    @José Playo: Graciela Montes y Gustavo Roldán tienen cuentos buenísimos. Y para más chicos, LIBROS-ALBUM.

  17. José Playo dijo:

    @amishqui: Graciela, amishqui. Empiezo a rastrearlos. ¡Saludos!

  18. Caro dijo:

    Tal como tu padre vuelvo fácilmente a conciliar el sueño, duermo en cualquier lado, en cualquier momento y, por supuesto, hago uso y abuso de la plática matinal.
    Incluso hablo dormida… y hasta duermo con los ojos abiertos, cosa que, según me han dicho, asusta bastante.

  19. Mónica dijo:

    Me encantó el post. Al leer, pasé por un completo abanico de emociones. Desde la ternura de recordar a mis propios bebés conciliar el sueño, hace ya más de veinte años, hasta la furia que me produce el hecho de que alguien pretenda que funcionen mis habilidades racionales a los diez segundo de despertarme, cosa que no ha ocurrido y, estoy absolutamente convencida, nunca en mi vida ocurrirá.
    Cuando escribís (permiso para tutear) sobre tus hijas, encuentro coincidencias con lo que sentía y pensaba mi esposo y me permite, a través de la visión masculina, apreciar cuanto amó mi esposo a nuestros hijos. Gracias por eso.

  20. Lucas, desde Pest dijo:

    Que lindo texto Playo!
    Me pregunto que cosa nos pasa cuando vamos creciendo que el suenio se nos llena de plantas, de ruidos y contracturas. Incluso las pesadillas de la infancia tenian una pavura mas pristina, mas transparente.
    A veces me pregunto tambien si seguimos mereciendo que nos abracen cuando nos despertamos en medio de la noche apaleados por la angustia.

    Pero tambien esta bueno encontrarnos con las personas que amamos, alli en ese parentesis onirico, y saber que ellas nos encontraron en sus suenios tambien.
    Es un consuelo pavote, pero talvez esa gente que se acuesta entre cartones, en baldaquinos de intemperie, tambien se duermen sabiendo que alguien soniara con ellos.
    Abrazo grande.

  21. Marcos Dione dijo:

    hablando de hablar dormido, una mina que postea casi todos los días frases que dice su marido en sueños. no hay día que no me saque una sonrisa:

    http://sleeptalkinman.blogspot.com/

  22. bluekitty dijo:

    ¿Y qué me decís de la gente que sueña cosas y después se cumplen?!!

  23. Diego S. dijo:

    Que lindo esto. Verdaderamente una persona durmiendo es el punto de partida para un millon de reflexiones.

    Ultimamente me interesan particularmente los sueños… lei algo de Jung y me intereso toda su teoria de la personalidad y el valor que le da a los sueños, como el canal del subconsciente de expresar un deseo o una necesidad. Hace que dormir y despues reflexionar sobre lo que uno sueña se vuelva toda una experiencia

  24. @js!: Yo me quedo con «El sueño de los niños es romance». Je. ¡Me encantó!

  25. sabalero dijo:

    Muy buen post Jose, yo al mio (el segundo es muy chiquito todavía, tiene 2 meses, si consigo que duerma me doy por contento) le leo todas las noches y después tengo que cantarle. Encontré un par de cuentos interesantes en la página de Luis Pescetti (ahora tengo que comprar el libro). Un abrazo.

  26. despeinada dijo:

    @José Playo:

    Oscar Wilde era bueno con eso de los cuentos diferentes… a mí me mataba (bien) lo dramático del ruiseñor y la rosa o el príncipe feliz. Facilidad en los cuentos. Eso falta, si habemos adultos que nos cuesta encontrar una moraleja (hasta Jesús tenía que explicar las parábolas con peras y manzanas) cómo es que la gente está convencida que un niño entenderá el mensaje oculto??? Ya lo que mencionan de las enseñanzas es harina de otro costal 🙂

  27. Magui (extreme makeover) dijo:

    Q bueno!!! Me da muchísima alegría saber q todavía hay gente q le lee a sus hijos, aún en estos días en que vivimos a los apurones. Recuerdo cuando era chica q mi cada vez q le pedía a mi mamá q me contara una historia antes de dormir, me contaba el de la caperucita (todas la veces la misma!) Y cada vez q llegaba a la parte q el el lobo se come a la caperucita, a mí me caían los lagrimones! Y eso q le sabía el final! jajaja

    Ah, y eso de q te despertás sin aire y te duele el pecho… aflojále al pucho, hermano….

    Un abrazo

  28. Gallo dijo:

    Antes que nada «…nos perturba la materialización vívida de una teta…» ¡Sacale ese acento por favor a «vívida» que me resulta parecido a cuando alguien muerde la cuchara! (neurosis mías nada más.)
    Una novia hablaba muchísimo dormida, se levantaba, se sentaba, se daba vueltas. Un día le metió un flor de cabezazo a la pared… ¡y no se despertó! Siguió durmiendo. Yo me tuve que ir a la cocina a cagarme de risa… Al otro día no sabía porque le dolía. Impecable…
    Saludos.

  29. José Playo dijo:

    @Caro: nadie que duerma con los ojos abiertos puede aspirar a no asustar a alguien. Pregunta de neófito: ¿no te «arde la vista» al día siguiente?

  30. José Playo dijo:

    @Mónica: permiso concedido. Es un comentario muy lindo, permiso concedido al mango.

    @Lucas, desde Pest: querido doc, yo creo que un abrazo para tachar la angustia no se le debería negar a nadie. Y el pensamiento de los que piensan en los que sueñan sobre la calle, balsámico. Siempre un placer. Abrazo.

  31. José Playo dijo:

    @Marcos Dione: ¡Buenísimo!

    @bluekitty: a mi viejo le pasó una vez. Íbamos por la ruta y nos dimos con que después de una curva (la que está antes del monumento al ala del avión) dos autos se habían pegado un bruto palo. Llegamos cuando todavía giraban las ruedas (y los conductores, que rodaban por la banquina entre gritos, muy impactante). Nos bajamos para ver en qué podíamos ayudar, pero mi viejo se quedó petrificado. Después dijo que había soñado ese choque, tal cual, la noche anterior. Por suerte sólo ocurrió una vez.

  32. José Playo dijo:

    @Diego S.: dicen que una práctica que redunda en beneficios es apuntar los sueños en un papel apenas los terminamos. Anotar los sueños calentitos debe estar muy bueno, lo cierto es que sólo así los recordás completos.

    @sabalero: gracias por la recomendación. Qué momento cuando son tan chiquitos, si pegás un ojo es contra el marco de la puerta. Esas madrugadas en que el amanecer te descubre aturdido, dormido en cualquier cama de la casa (cuando no en un sillón), ¡qué madrugadas!

  33. José Playo dijo:

    @despeinada: coincido. Y por eso celebro que haya gente que se aboque al trabajo de acercar, con todo el esfuerzo que eso significa, a otros a la literatura. Coincido plenamente.

    @Magui (extreme makeover): no es algo que hagas todas las noches, y más de una vez, te aseguro, te gana el cansancio, pero al poco tiempo ves resultados, de hecho los niños solos empiezan a levantar los libros y a chusmearlos, aunque sólo tengan texto y no sepan leer. Cuando se instaló la idea de que al abrir un libro puede pasar cualquier cosa, la mitad del camino está recorrido, es mi modesto parecer. Tomo consejo, estoy en eso.

  34. Facundo dijo:

    Hola José, me gustó mucho. Yo también me quedo con la frase del primer comentario «Dormir es un ensayo de muerte». Yo puedo dormir en cualquier posición, pero si el espacio es grande mejor.
    Está muy bien escrito, tiene un parte de ensayo-para mí-en la que hablás sobre qué es dormir, donde hay algunas reflexiones; y luego algunas partes de ternura, donde se habla de tus hijas-o las del personaje.

  35. Danita dijo:

    Hermoso, me encantó!!!!!! la verdad, te felicito….

    Suelo soñar y, en el sueño, darme cuenta que es un sueño y ni molestarme por lo que esté pasando en ese momento, asi sea una pesadilla. También soy de dormirme parada cuando viajo de vuelta a casa despues de un día terrible de trabajo…… todavía no entiendo como logro conciliar el sueño parada.

  36. Patorucita dijo:

    Me quedé pensando en esto: «Los sueños son una pequeña revolución bajo la respiración profunda, una forma caprichosa de pedir libertad.» No se si es a ésto a lo que apuntabas, pero sin ánimos de hacer psicoanálisis de café, para lo que está reprimido sí son una forma de pedir libertad, lamentablemente. Digo lamentablemente porque–por lo menos en mi caso–dos por tres me cruzo en sueños con lo que prefiero no lidiar, o con lo que prefiero no hacerme cargo, o con lo que no me imaginaría nunca jamás despierta. Amanecer significa–por lo general–un alivio de eso que debería estar muerto y sepultado en el inconsciente y que resucita de noche, mal que me pese. Aunque también dos por tres aparecen esos sueños de los que no quisiera despertar nunca, de deseos reales cumplidos. En fin, muy bueno el post. Saludos.

  37. Patorucita dijo:

    @José Playo: José, es verdad que muchos de los cuentos y las fábulas clásicos dan ocote, como dicen ustedes en Córdoba, pero también hay muchas lecturas relativamente recientes que por suerte rompen con eso. Me pasé mi infancia leyendo los libros de Elsa Bornemann, Gianni Rodari, Maria Elena Walsh, por nombrar sólo algunos–grandes autores para gente chiquita, recomendados!

  38. Shimmy dijo:

    Qué bueno contarle cuentos a tus hijas. Yo tengo una hija, Manuelita, tiene apenas 15 meses, todavía no le cuento cuentos, mas bien es una especie de «buenas-noches-recargado» que incluye unas cosquillas, unos besos y revolverle un poco el pelo. Es hermoso verla dormir.
    Te mando un gran saludo, muy bueno todo lo que escribís.

  39. Manuel dijo:

    …También el tipo de persona adepta a la profusa plática matinal, algo que debería estar prohibido por la Constitución Nacional)…

  40. José Playo dijo:

    @Facundo: dichoso los espacios que te dan esa ventaja. Qué suerte, muchacho. Gracias por las devoluciones. Abrazo.

    @Danita: ¡eso es una habilidad circense! Mi bisabuelo, libanés él, solía decir que cuando un cristiano tiene sueño, se duerme sentado en la punta de un palo de escoba. Es muy gráfico y todavía no lo he probado, pero creo que tiene cierta verdad.

  41. José Playo dijo:

    @Patorucita: estoy completamente de acuerdo con la interpretación, aunque venga del psicoanálisis. Gracias y abrazo. Y tomo nota de las recomendaciones. Creo que, efectivamente, hay autores que están trabajando un poco para revertir esos modelos tan rígidos al pedo. Te pego, a propósito, algo que me compartió un amigo por Facebook, de alguna manera habla de la evolución de los procesos y de la ruptura de los paradigmas (se llama, precisamente, Cambiar el paradigma):

  42. José Playo dijo:

    @Shimmy: los buenas noches recargados funcionan, a mi modesto entender, de reputa madre. Casi tanto o mejor que los cuentos. Gracias y abrazo.

  43. José Playo dijo:

    @Manuel: ahora te ubico, por la fotito del avatar; mirá si habremos caminado por las librerías evangelizando. Abrazo.

  44. Patorucita dijo:

    @José Playo: Fascinante, es TAN cierto lo que dice este tipo. El otro dia una amiga me paso un link tambien excelente de RSA, es sobre otro tema, pero tambien, a mi parecer, muy interesante, aca te lo paso: http://www.youtube.com/watch?v=l7AWnfFRc7g&NR=1

    Conoces Ted Talks? Son charlas excelentes en la misma linea, aca te dejo el link: http://www.ted.com/

    Saludos!

  45. Patorucita dijo:

    A@Patorucita: @José Playo: Ah, y me olvidaba: gracias por compartirlo! 🙂

  46. elrober dijo:

    mi sueño más recurrente, la caída de un avión, creo que es por vivir demasiados años cerca del aeropuerto. A mi niño le he leído tanto que a veces tengo terror de que en el futuro no le guste leer, sino que le lean al desgraciado. La colección que sacó La Nación de clasicos ilustrados para niños está buenísima, le encanta contarme cuando hablan en la escuela de un tal Don Quijote que el ya conoce desde que tiene 5 años, que hermoso es sentir que nunca se cansan de escucharlo a uno

  47. La curiosa dijo:

    Tocaste uno de mis temas favoritos…Los sueños..!!!!Me ha encantado siempre este tema…y la verdad soy de soñar mucho…aunque me gustaría soñar lo que YO quiera..pero creo que perdería la gracia..jeje y (Salud original..!) he soñado que vuelo…es genial la sensación. Y uno de los peores es que estoy bajo el agua y no puedo respirar me desespero por encontrar una salida y pierdo el aire…hasta que tomo una bocanada de aire para descubrir que el agua no entra en mi boca, respiro bajo el agua…!!
    Muy bien relatado…y me encantaría escuchar a mi viejo hablar así de mi…
    Saludos..!
    Lari…

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