Amanecer con llovizna

De bien que vienen, su mujer estira una mano y le da un tirón fuerte en la oreja. Alfonso la mira y sonríe. El auto avanza por una avenida desierta al amanecer, perdiendo colores bajo una cortina de llovizna. Ella lleva una falda corta y las piernas cruzadas enfundadas en medias de red. A él le gustan sus zapatos, la curva del pie arqueado por el largo del taco.

—¿Y eso? —dice él frotándose el lóbulo.

—Por hacerte el vivo con la pendeja —responde ella.

Alfonso vuelve a sonreír y resopla. Por la línea de su mandíbula, junto al cuello, baja un hilo finísimo de sangre. Greta se le queda mirando. El velocímetro pasa los ochenta y el cielo truena. Tal vez llueva más fuerte.

—¿La rubia? —pregunta él haciéndose el distraído.

—Claro que la rubia, Alfonso. Por poco no saltaste todo lo largo del salón para servirle vino. Estabas caliente como un animal, parecías un mono. Un mono alzado —dice ella y se acomoda el escote antes de volver a mirar hacia donde parpadean los semáforos.

—Bueno, me gustaba, sí.

—Dijimos que este año íbamos a parar un poco, Alfonso.

Él sonríe y desliza las manos por el volante. Le dedica una mirada y asiente en silencio.

—¿Y eso? —pregunta ella.

—Que vos también estabas caliente, Greta. Te conozco, la forma en que escuchás a las personas que te atraen, cómo fruncís el ceño cuando te cuentan algo intrascendente y exagerás el interés.

—Yo no… —empieza a decir ella.

—Te lo querías coger al de la campera negra, mujer.

Esta vez Greta suelta una risa pícara y se pasa las manos por las piernas. Le gustan estos juegos, sin ellos, el tiempo en pareja se convierte en una condena.

—¡Tenía unos ojos verdes muy intensos, una boca que parecía pulpa de cerezas y entre las piernas seguro le flameaba una manguera!

Alfonso también ríe.

—Deberíamos haberlos invitado a casa —dice—. No estoy tan cansado, un poco de ejercicio viene bien.

—Una buena revolcada a la mañana…

—Un rato vos con él, un rato vos con ella.

—Podríamos habernos filmado.

Los dos guardan silencio. Alfonso se aprieta la bragueta del pantalón, donde una erección empieza a ganar lugar.

—Hace tanto que te conozco, Alfonso —dice ella al tiempo que saca un papel de la cartera. Hay dos nombres y dos números de teléfono anotados.

—¿Son?…

—Los invité a cenar mañana. Hoy mejor descansemos y recuperemos fuerzas.

Él sonríe otra vez y la mira. Le gusta que con el tiempo hayan conseguido esta mecánica tácita para resolver el eterno problema de aburrirse hasta lo impensable. Ella separa las manos en paralelo y mide treinta centímetros de aire ensayando un gesto de sorpresa. Se quieren. Los relojes no les han barrido el humor ni la impertinencia.

La primera vez que compartieron la cama. ¿Fue con la chica de la taberna? ¿Era ella la que lloraba cuando la hacían acabar con la lengua? Muchas escenas mezcladas, imposible darse cuenta.

Absorto en sus pensamientos, Alfonso desatiende el volante que se tuerce levemente hacia la derecha. Basta ese mínimo desliz para que la rueda golpee el cordón y el auto pierda el control. Greta pone una mano instintivamente en la ventana y la otra sobre la guantera. No puede parar de reírse mientras su marido cachetea el timón para recuperar el control.

El auto cambia bruscamente de carril y sube dos ruedas a la vereda, cuando regresa a la avenida, patina sobre el asfalto mojado, se pone de costado y vuelca. Como un jabón sobre baldosas húmedas, el coche va rebotando contra los cordones, perdiendo los espejos, las tazas, las escobillas del parabrisas, los cuerpos de ellos en el interior se sacuden con violencia. El ruido de vidrios que estallan por los golpes y el peso de las chapas que se doblan y chispean dura pocos segundos. A cien metros el vehículo choca una columna de alumbrado y queda junto a un cantero.

Una nube de polvo flota sobre los hierros retorcidos. Las cuatro puertas están abiertas.

Greta es la primera en recobrar el conocimiento. Tiene algunos mechones de pelo pegados con sangre a la frente que ahora es una franja de carne descubierta. Algunas fracturas expuestas emergen entre rosetas de piel desgarrada sobre sus piernas. Un tajo profundo y oscuro le dibuja dos labios largos y finos que comienzan en la sien, le cruzan la mejilla derecha y se pierden bajo el mentón; se pueden ver tramos de hueso limpio y muelas desnudas entre los colgajos. Intenta hablar y tiene que escupir algunos dientes para que las palabras no se le enreden.

Alfonso tiene la cara hundida sobre los restos del tablero y se queja. Ella lo llama dos veces antes de que reaccione y empiece a incorporarse. Algunos hilos gelatinosos de sangre parecen querer retenerlo sobre los plásticos partidos, pero por fin se reclina en el asiento. La nariz se le ha movido de lugar y en la frente la piel forma un cuenco donde ahora el hueso fracturado ya no tiene forma. Uno de sus ojos se ha hundido también, confiriéndole al rostro una apariencia perturbadora. Es como si toda la cara de Alfonso estuviera fuera de registro.

—¿Cuánto hace… —murmura Greta—… que tenés auto, Alfonso?

Él tose antes de responder. Una lluvia de gotitas de sangre salpica los cristales cuadriculados. Tiene algo clavado entre las costillas y necesita acomodarse mejor para poder hablar. No puede ayudarse con las manos, las dos muñecas se le han roto y uno de sus hombros está dislocado.

—El primer auto que tuve —vuelve a toser— fue un Ford T.

Greta ríe con dificultad. Las mangueras del motor sisean.

—Estás muy gracioso con las manos así colgando.

Alfonso se limpia la boca con el puño de la camisa y empieza a reírse también. Pronto los dos ladran carcajadas intercaladas con quejas. De todas sus heridas brota sangre oscura, parecen dos marionetas en una imitación grotesca del interior de un auto, con las butacas congeladas a medio camino de darse vueltas y el tapizado desprendido del techo en lonjas.

—¿Nos pondremos bien para mañana? —pregunta él.

Ella se agacha y recoge del suelo el papel con los teléfonos. Se relame los labios partidos.

—Sí, Alfonso. Para coger siempre nos ponemos bien.

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34 respuestas a Amanecer con llovizna

  1. tavo dijo:

    ¿asi que esto es lo que uno siente cuando es el primero en postear? Como odio a la gente que dice: «Pri!!», y siento que ahora soy uno de ellos. La proxima vez posteo el día siguiente. Pero debo hacerlo. Esta vez debo hacerlo.

    Faaaaaa…. que cuentito…

    No se, muy raro. En el mejor sentido. Muy Bueno y muy asqueroso jajajaja. A tal punto que la descipcion de la mutilacion, me provocó algo, no se como decirlo, horroso diría. La imagen mental era perturbadora.

    Creo que esa es la mejor palabra para el cuento: perturbador (por cuestiones que van mas allá del choque y la mutilacion), y el final es la cereza del postre. Un abrazo!

  2. Natushka dijo:

    Aia… Como que casi me baja la presión con tamañas descripciones.
    Asquerosísimo paisaje pintaste. Me causa mucha gracia el contraste con el título!
    Si la idea era impresionar, mas que logrado el objetivo D:
    Genial la historia. El final te roba una sonrisa. Pero te la roba, eh? Aunque estés pálido y cayéndote sobre el teclado 😛
    Un aplauso a sus letras una vez más, señor ^^
    Un abrazo.

  3. easy rider dijo:

    falta la parte en que el auto se prende fuego y mueren calcinados cantando «extraños en la noche» en la versión de Sandro.

  4. Pablo71 dijo:

    Uy, tengo la costumbre the leer los comentarios antes que el relato. No para armarme de un preconcpeto simplemente para sentir el estilo de lo que voy a leer. En este caso para que es un relato pertubador.
    No se, tomo coroje y vuelvo en unos dias.

  5. Gancho dijo:

    Un detalle: ¿Puede haber una nube de polvo si está lloviendo?. Perdón si parece tonto.
    Me gustó, es muy bueno.

  6. fede_cba dijo:

    ha bueno volviste con todo!
    muy bueno che, justo cuando me ponia cachondo por el relato le mandas lo del choque, muy muy bueno.
    Ademas me fasinan las historias, peliculas, libros etc que tengan algo de vampiros..
    saludos

  7. fragmentario dijo:

    Excelente historia.

    La imagen de los cuerpos-marionetas rotas en el auto, por alguna razón, me dio más tristeza que perturbación. Andá a saber.

  8. ¿»Cuentakilómetros en ochenta»? ¿o el velocímetro? ¿hace cuánto que tenés auto vos?
    Me gustó.

  9. Rox dijo:

    Qué imágenes bizarras! Me gustó mucho la actitud de los personajes.

  10. vagina way dijo:

    Mierda!! Qué cuentito!!
    Yo también leí los comentarios, pero después del relato y me sentí muy identificada, sobre todo con lo fuerte de las imagenes de ellos dos hechos re-mierda!! Cómo les diste Playo, pobrecitos ja ja. Tu mujer es psicoanalista? Estás frito!! jajaj
    Primero se me ocurrió que eran unos sádos de extrema, pero
    Fede dice que tiene que ver con vampiros, puede que tenga razón: «Por la línea de su mandíbula baja un hilo finísimo de sangre.» y porque el primer auto que manejó fue un ford t, yo no sé si vampiros, pero seguro que son INMORTALES!!!
    Se extrañaban estos buenos cuentos!!

  11. Nicasius dijo:

    volvió con todo playo. creí que estaba maniatado al facebook.
    me encanto el cuento que imagen macabra, era muy espeluznante.

  12. ElFede dijo:

    Muy bueno Playo!! Me los imaginé haciendose bosta en la Yrigoyen contra uno de esos lavarropas que hay en el medio.

  13. Muy bueno Playo!! Después de terminar de leerlo tuve que volver para entender lo del «hilo finísimo de sangre». Jajaja.
    Me gusta cómo dentro del cuento vas configurando otras historias que vas entrelazando. En fin: más de lo mejor, a lo que ya me tenés acostumbrado.
    ¡Un abrazo desde «La Linda»!

  14. elrober dijo:

    Boló !!, publicalo en alguna página de concientización para conductores, la parte de la descripción de las heridas esta muuuuuy buena, no importa que sean Gilgamesh y su novia…

  15. Neuquino dijo:

    asi como siempre te felicito por los que me gustan y te lo hago saber
    este la verdad que no me provoco nada
    no me gusto
    saludos y hasta el proximo

  16. Cristian dijo:

    Muy bueno José, es un texto que dibuja sonrisas (ya los extrañaba). Con los nombres Alfonso y Greta juraba que ya estaban muertos y que era otra la historia.
    Pero siempre lo conseguís, siempre nos sorprendes. Abrazo grande y no te preocupes por el video, tomate tu tiempo.

  17. Consu dijo:

    Joshé…que amodosos los mampiros swinguers.
    Estaba al pedo en Lima y leerte fue casi como comerme un par de mollejitas a la parrilla.
    Un abrazononón para vos, la Nati y las cachorritas.

  18. sabalero dijo:

    POR FIN PLAYO POR FIN UN CUENTO!!!!!!! me gusta tu blog, pero mas me gustan tus cuentos, bienvenido de regreso, interesantes imagenes si si.

  19. Despeinada dijo:

    Pregunto:
    Tiene algo qué ver que nada se cruzón en el camino?
    Es importante el hecho que no se mencionen los cinturones?

    Porque así a ojo de buen cubero me parece a mi que la moraleja es algo así como: «Jodido el que se arrepiente»

    Excelente relato

    No sé por qué pero cuando veo imágenes en mi cabeza leyendo tus relatos, éstos siempre están en sepia.

    XD

  20. Situsa dijo:

    @Gancho: ALTO: pensé lo mismo!!! pero dsp me la imaginé que sería mas o menos así: 1.- Si era diluvio: no. 2.- Si era lovizna molesta: si!

  21. Rob dijo:

    me gustaría leer lo que sigue, me intriga saber si se cogen a la rubia o no

  22. rofko dijo:

    increible me encantan ese tipo de cuentos cortos,me dejo pensando,lo lei haciendo cosas y me fui enganchando hasta terminar atendiendo solo eso.muy bueno.abri un blogy me gustaria que lo visites y me aconcejes vos que tenes experiencia,te mando un abrazo!
    http://acerebradorblogspot.com.ar

  23. júpiter dijo:

    que cuento de mierda

  24. profe dijo:

    Una descripción perfecta:
    «Como un jabón sobre baldosas húmedas, el coche va rebotando contra los cordones, perdiendo los espejos, las tazas, las escobillas del parabrisas, los cuerpos de ellos en el interior se sacuden con violencia. El ruido de vidrios que estallan por los golpes y el peso de las chapas que se doblan y chispean dura pocos segundos».
    Brutal pero impecable

  25. Lucas, desde Pest dijo:

    Carajo! Macabro, espeluznante, del mismisimo carajo! Sin embargo me mato Greta: «para cojer siempre nos ponemos bien».
    Eso es actitud Peinate!
    Abrazos desde Pest!

  26. ElFede dijo:

    «No, no podés ser mas boludo…» Me habría dicho mi mujer.

  27. la Jo dijo:

    ….. me dejó asi como….. asqueada, mucha sangre….. muchos cortes, huesos rotos, mucho sexo, muchos detalles….. pero muy bueno!

    Consu: tu frase «que amodosos los mampiros swinguers» me da hasta ternura jajajaa

  28. heb dijo:

    Hola, ¿Qué tal? Pasaba a saludar y a dar felicitaciones por el blog. La verdad no lo conocía y está muy bueno. Te quería comentar que yo tambien hice uno en el cual hay variedad de notas periodisticas propias y noticias diarias. Además, hay contenido diverso sobre humor, videos, fotos, frases y un rincón especial para el ocio y las curiosidades. Si querés darte una vuelta estás invitado. Y si te gusta, podes unirte a los seguidores del blog. Espero tu visita y en lo posible un intercambio de enlaces. Avisame cualquier cosa, un saludo y seguí metiendole esta pila a este blog que está buenisímo. Abrazo!

    http://WWW.ANDATE-ADORMIRVOS.BLOGSPOT.COM

  29. Julián dijo:

    No pude evitar sentir un sutil aroma a Noche sin fortuna de Andrés Caicedo. No tampoco que sea taaaaan parecido, pero es que lo leí hace poquito y me voló la cabeza.
    Genial José.
    Es la primera vez que posteo, a pesar de hacer mucho que te leo.
    A también me da cosa el «Prí» (suena a escondidas), y también me imagine la Yrigoyen ElFede, pero será hasta que me vaya haciendo a la idea de que ya no están mas esos conitos al medio.

  30. Daniela dijo:

    Ni una preocupacion mas, ni una menos. Para coger siempre nos ponemos bien…

  31. ElFede dijo:

    Julián: Tenés razón, los sacaron!! Las veces que me habré quedado varado entre esos conos cuando se ponía en rojo el muñequito del semáforo…

  32. Julián dijo:

    Si, te sentías como nene atrás de la mamá luego de los retos de papi.
    Eran un escudo.
    Saludos.

  33. Matías dijo:

    Geniales palabras, excelente todo 😀

  34. vanina dijo:

    que lindos cuentos Playo,, tene vo ‘ eh!!
    me encanta leerte

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