Versión libre de un cuento

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Peguelé hasta dejarlo morado

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Lo primero que el juez de paz Álvarez observó cuando bajó del colectivo en el pueblito, fue cómo un tipo le pegaba un cachetazo en la oreja a otro. El recién llegado aguardó inmóvil junto a su maletín en la calle de tierra, mientras que a pocos metros uno de los desconocidos se cubría un costado de la cara con ambas manos y el otro, con la mano todavía en alto, lo miraba.
El segundo golpe recayó sobre la oreja descubierta. El sombrero de pana grueso y raído había caído al suelo y el muchacho, aturdido, lo sacudió antes de ponérselo sobre la frente transpirada. Después avanzó hacia el juez que, ya de cerca, advirtió las heridas en el rostro, los ojos en compota, un párpado colgante, los cortes en las mejillas y en los pómulos, los labios partidos y cicatrizados decenas de veces.
Apenas si reparó en el juez y se limitó a pasar a su lado sin mirarlo. Álvarez retrocedió despejando el camino y giró para verlo avanzar hasta la puerta del hotel, donde se sentó a la sombra de un raquítico algarrobo.
Confundido, el juez de paz, hombre respetado en la zona, enjugó el sudor de sus mejillas, aclaró la garganta y se encaminó hacia el hospedaje con cautela.
Detrás del mostrador un señor robusto de gruesos bigotes apenas si contestó su saludo.
—Usted dirá, ¿en qué lo ayudo?
—Mire, quiero preguntarle si sabe por qué le han pegado dos cachetazos a un muchacho allá afuera. Digo, no es de mi incumbencia, pero resulta que soy juez de paz, y estas cosas por ahí tienen un trasfondo legal que… —empezó a explicar Álvarez, pero la excusa para enmascarar su curiosidad se vio interrumpida por la sonora carcajada del recepcionista:
—¿Carlitos?
—¿Perdón? —preguntó el juez desconcertado.
—Usted se refiere a Carlitos, el del sombrero…
—¡Sí, sí! —enfatizó con entusiasmo al ver la posibilidad de resolver el enigma— el mismo del sombrero…
—Bueno. En realidad señor…
—Álvarez —completó.
—… señor Álvarez. En realidad, por ahí es difícil explicarle a la gente que viene de afuera. Para nosotros es moneda corriente. Carlitos es nuestro chivo espeditorio. Lo golpeamos cuando andamos con bronca. Don Marcoli (que es el médico del pueblo desde que el ferrocarril anda sobre ruedas) nos recomendó esa forma para vencer el destrés. Y acá estamos, siguiendo el tratamiento.
El juez pestañeó tres veces y levantó las cejas con una sonrisa:
—¡Vamos, hombre!, ¿no esperará que le crea esa pavada, no?
—Pavadas las que dice su abuela —contestó de mal modo el hombre del bigote.
—Bueno, tampoco es para que se ponga así. Es que no entiendo de qué me está hablando…
—Le estoy hablando de una forma de combatir el destrés, que es el mal más malo de nuestro tiempo. Gracias al tratamiento de don Marcoli, nos sacamos los encules dándole unos buenos sopapos a Carlitos. Le recomiendo la terapia ésta, porque no es exclusiva de los habitantes de acá. Nosotros compartimos todo. Mire; para que se dé una idea… doña Gilaro dejó el tabaco gracias a los apretones que le dio a Carlitos en los huevos —con las manos se tomó la entrepierna para graficar— cada vez que le venían ganas de fumar. Mire si no será serio lo que le digo…
El juez no podía creer lo que oía. Volvió la cabeza hacia la puerta y pensó unos segundos.
—Usted me está queriendo decir que todo, todo el pueblo tiene a este pobre infeliz como si fuera un puchin bol para descargar el…
—El destrés —asintió el recepcionista.
—¿O sea que a este muchacho le han provocado todas esas heridas como parte de un tratamiento de relajación? —concluyó el juez Álvarez señalando la puerta por donde había ingresado.
—¡No me diga que el Carlitos está en la puerta! —se alegró el recepcionista.
—Ssssí… —dudó el juez.
—Pero, hombre, haberlo dicho antes: ¡con lo destresado que estoy hoy culpa de estas cuentas!
Enseguida salió de atrás del mostrador y ganó la calle. Desde afuera se alcanzó a escuchar un brevísimo diálogo incomprensible y luego los golpes.
El juez permaneció de pie sin decir palabra, sopesando la posibilidad de dirigirse a la comisaría a radicar la denuncia por el poder en él investido, ya que de alguna manera representaba el orden y sabía cómo debían ser las cosas que…
El recepcionista volvió con una sonrisa debajo de los bigotes. Esta vez, una sonrisa auténtica.
—Pero qué me dice… hacía como una semana que no me lo cruzaba al Carlitos… ¡con la falta que hace descargarse el destrés!
—Yo… —esbozó el juez—. Yo no entiendo… así que todos ustedes…; pero, ¿y él no dice…?
—Mire, amigo. Usted hágame caso. En estas épocas no hay nada mejor que sacarse la mufa. Si no, le puede pasar como al finadito Berberián, que de tanto laburar, un día lo encontraron arriba del tractor, seco y más muerto que Rivadavia. Dicen que fue el corazón. Mire lo que podría haberse evitado si lo hubiese agarrado al Carlitos a tiempo ¿Entiende? Ya lo dijo el doctorcito Marcoli «peguelé hasta dejarlo morado si hace falta». Todo sea por combatir el destrés.
El juez resopló, levantó su maletín y preguntó resignado dónde encontrar a la familia de Genaro y Matilde. Afuera Carlitos sollozaba.

***

En la casa donde se llevaría a cabo la ceremonia lo esperaban con una picada prenupcial de fiambres, quesos, vino y soda en sifones. El padre del novio lo recibió con los brazos abiertos y Álvarez correspondió el abrazo torpemente.
Los candidatos estaban sentados en un sillón forrado de plástico, tomados de la mano. No parecían felices; no había más familiares ni otros invitados. Sólo el padre del novio, la novia, y el juez, que rogaba terminar rápido y tomarse el colectivo de regreso.
—Me gustaría hablar unas palabritas con usted, de ser posible… a solas… —pidió el juez.
El padre frunció el ceño y ambos se dirigieron hacia el patio trasero.
Dudó unos instantes hasta que lo soltó:
—Es sobre Carlitos… yo…
El padre sonrió con la dentadura amarilla como un choclo.
—Pero, juez, ¡cómo no lo dijo antes!
Álvarez respiró aliviado. Había una posibilidad de que no todos estuvieran locos en ese pueblo.
—Si usted está destresado, enseguida se lo busco a Carlitos para que le dé una buena pateadura así se queda tranquilo.
El juez bajó los brazos y resopló dándose por vencido:
—No es eso. En realidad quería saber si era cierto lo del tratamiento… es que me contaron en el pueblo y no entendí muy bien… Bué… No importa.
—Pero juez —continuó el padre— no sea tímido, hombre, si en un ratito se lo traemos al Carlitos para que lo muela a palos.
—¡No! —respondió categóricamente— no va a hacer falta…
—Bueno, pero no dude en avisarme si lo necesita, ¿está claro?
Álvarez negó con la cabeza y regresaron a la casa, justo cuando una anciana demacrada vestida con un camisón blanco emergía desde el pasillo que llevaba a las habitaciones.
—Mamá —le dijo el padre a la mujer— vaya para adentro, ¿no ve que estamos con visitas?
Quiero fumar —fue toda la respuesta de la vieja.
—No, mamá, nada de fumar. Usted ya dejó hace rato.
La mujer miró al juez y avanzó hacia él con paso firme.
Álvarez extendió la mano para saludarla pero la octogenaria se adelantó un poco más y le tomó con firmeza la entrepierna.
«¡Doña Gilaro!», pensó aterrado mientras la huesuda mano le jalaba las partes hacia el piso.
Alcanzó a emitir un grito ahogado, al tiempo que el padre y los novios se proponían separarlos.
—¡Quiero fumar! ¡Quiero fumar! —gritaba doña Gilaro apretándole los huevos con fuerza.
—¡Suelte, abuela! —decía el novio.
—¡Suelte, doña Gilaro! —decía la novia.
—¡Suelte, mamita! —decía el padre del novio.
Y el juez se desmayó.

***

Un chorro del sifón de soda lo devolvió a la realidad, acostado en el sillón que antes ocuparan los novios. El resto de los presentes a su alrededor lo aventaban con diarios y servilletas.
—Ahí está —dijo el padre.
Quiero fumar —se escuchó desde la parte trasera del living-comedor.
El juez Álvarez se incorporó de un salto.
—¿Ánde va? —preguntó el padre.
—Me voy donde no me encuentre ninguno de ustedes, ¡locos, manga de locos! —respondió.
—¡Espere! —dijo el padre.
—¡Espere! —dijo el novio.
—¡Espere! —agregó la novia.
Quiero fumar —repitió la vieja desde el fondo.
Álvarez salió de la casa y se apresuró hacia la parada del colectivo.
«Locos, manga de locos», repetía mientras abría las piernas para evitar el dolor al caminar.
Desde la casa se oían los gritos entremezclados que lo reclamaban, pero el juez no miró atrás.
Llegó unos minutos después a la parada e improvisó con su maletín un asiento hasta que llegara el transporte que lo sacara de ahí.
Por fin el colectivo apareció al final de la calle echando bocanadas asmáticas de aire y tierra. La puerta del vehículo se abrió con un chillido y el funcionario subió con dificultad. Desde el otro lado de la calle, por debajo del sombrero, Carlitos miraba la escena con interés.
A Carlitos siempre le gustaron los colectivos y moría de ganas por subirse a uno. Por eso se puso contento cuando de pronto vio las luces de freno brillando entre el polvo.
Y se entusiasmó aún más cuando el hombre del maletín se bajó corriendo hacia él. Sintió que la esperanza lo inundaba y rodaron por sus mejillas dos gruesos lagrimones de tranquilidad… justo antes de que sus dientes volaran por los aires ante el certero maletinazo que el juez le acertó en la boca.
Desde el suelo, vio cómo el hombre se acomodaba el saco refunfuñando para subir otra vez al colectivo.
De su sonrisa bobalicona se escapó un grueso hilo de sangre que cayó sobre el ala del sombrero en el suelo.
Era un sombrero gris de pana, grueso y raído.
Un lindo sombrero.

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Escribí este cuento en 2003 y luego le puse el mismo nombre al libro que saqué en 2006. Es un relato que, con fallas y correcciones pendientes, igual me parece muy tierno.
Hoy un estudiante de una carrera audiovisual me pasó esta versión libre que me causó mucha gracia. Es la primera vez que alguien que no conozco se anima a llevar a la cinta un texto de mi autoría. Encuentro en este trailer la misma ternura que siento cuando lo releo.
Lo comparto con ustedes y le agradezco a Maxi Di Pietro por tomarse la molestia.
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64 respuestas a Versión libre de un cuento

  1. José Playo dijo:

    Me encanta la tonada del recepcionista. Gracias por tomarse la molestia, che.

    Abrazo,

    José.

  2. gachuflina dijo:

    si quitamos valides a tu propio comentario resultaría que soy la primera…por ser poca mi participación e este espacio dudé sobre el real derecho de hacer uso de esta oportunidad…pero se van todos al carajo… Soy la primera!!!!
    POr cierto…muy tierno.
    Besos

  3. MIra mira sale mi nombre! jaja, q buena onda jose.

    te cuento q ya esta fillmado desde el 2007 la version de «algo tuyo» en donde yo actuo de Ruli.
    Este trailer lo hicimos para rav 2, es una aproximacion a lo que sera el corto q filmaremos a mediados de noviembre y al q estas invitado a concurrir como participar, podrias apareces asi como un tributo a lo lejos como extra a lo stan lee o hitckock o de protagonista q tanto!.

    Cuadno este maso arreglado te envio el guion asi me decis q onda.

    saludos y abrazo grande, te prometo: pronto veras «algo tuyo»

  4. El_Agustín dijo:

    Jajaja… puede estar muy buena la idea de llevar tu cuento a un video.
    Ahora… la mano que se come en serio el actor es increible!!!!!!! (pobre Carlitos)

  5. "el que sigue" dijo:

    jaja. Todo comienza en algun momento. Son lindos los comienzos. Hoy tengo un día medio depre. Siempre me parecieron buenos tus textos para pasarlos a lo visual. abzo.

  6. matias dijo:

    Terrible el golpazo que se morfa, el Carlitos xD.

    Primera vez que leo el relato, José. Muy bueno, me dan muchas más ganas de comprarlo.

    Saludos!

  7. Pingback: Bitacoras.com

  8. Walterio dijo:

    El cuadro que aparece atrás, es el Tajamar y el Reloj público de Altaria! otro avatar de Alta Gracia?

  9. José Playo dijo:

    @ Walterio:

    No tenía idea, ahora me resulta todavía más simpático.

  10. José Playo dijo:

    @ matias:

    El golpe está muy bien logrado, pasa a mis favoritos.

  11. José Playo dijo:

    @ “el que sigue”:

    Gracias, Cristian. Espero que mejores. Yo también soñé siempre con hacer algo con algún cuento.

  12. José Playo dijo:

    @ El_Agustín:

    Muy bien lograda, sí señor.

  13. José Playo dijo:

    @ Maxi Di Pietro Ciruja:

    Nuuuu, qué bueno, che. Estás empezando a convertirte en mi director fetiche.
    Me encantó la idea de colaborar con el corto, en cualquiera de los roles que creas conveniente.
    En este de Peguelé, justamente, lo que más me gusta es que no usaron el cuento como guión, se nota que hay una intención de adaptar y de buscarle un giro a la hilaridad desde otro lado, desde lo audiovisual como parodia, en serio que me gustó mucho.

  14. José Playo dijo:

    @ gachuflina:

    Que le aproveche, está en todo su derecho.
    Saludos 🙂

  15. José Playo dijo:

    Estoy probando un coso que instalé para contestar los comentarios al voleo, pero no sé qué onda con que salgan las respuestas individuales, una detrás de la otra. Voy a pensarlo.

  16. Maria Tomasini dijo:

    ¿Por que lo siento tan absurdo y amargo?

    Un saludo muy triste.

  17. Camilo dijo:

    José!
    No se ve el video…

    «We’re sorry, this video is no longer available»

    La pucha, llegué tarde.

  18. Ruben dijo:

    Camilo, segui probando, yo acabo de verlo.
    José, dos palabras: im presionante.

    Un abrazo

  19. dreamt dijo:

    mientras iba leyendo pensaba en mis adentros «seguro que el palo misionero tenía destrés y lo agarró al pobre José Palazo de Carlitos» jajajaja

    muy bueno loco, no hay mejor tratamiento contra el estrés que reventar a algún carlo (x favor sin connotaciones políticas jeje)

    grosso laburo el del pibe Maxi

    abrazo vago

  20. vagina way dijo:

    Buenísimo el video, ja ja. Pobre Carlitos!
    Este cuento es uno de mis preferidos, siempre me gusto y ahora que tiene su versión audiovisual… más.
    Me anoto para verla, aunque se pase en las peores salas… ja ja

  21. José Playo dijo:

    @Maria Tomasini: lamento que le haya provocado esa sensación. A mí no deja de parecerme una metáfora del condicionamiento aprendido, de ahí que me provoque ternura. Abrazo y ya vendrán posts más a tono.

    @Camilo: mmm, apretá un par de veces F5 (actualizar), por ahí puede ser eso.

    @Ruben: gracias, Rubén. Abrazo.

    @dreamt: insisto sobre el absurdo del relato, bastante lejos de ser una apología de la violencia, al menos como intención. Gracias, dreamt.

    @vagina way: gracias, página web, también es uno de mis preferidos.

  22. El_Agustín dijo:

    Me gusta mas que las respuestas salgan todas en un mismo comentario…

  23. dreamt dijo:

    jeje todo ok! no vislumbré agresividad/violencia en el texto o el comentario, limito la violencia a machacar la viola cuando me da el ataque metalero (cada vez menos frecuente)

    igual, sigo pensando que el palo rebelde del cuento anterior andaba con destrés y el muy jodido se la agarró con vos jeje (va con onda, espero que pronto te mejores, afortunadamente por lo que leí por ahí ya estás mejor, para nuestra alegría)

    slds!

  24. José Playo dijo:

    @El_Agustín: tomo nota. Gracias.

    @dreamt: ta todo bien, dreamt. Me pareció importante hacer la salvedad para que no quede sólo como un festival de la violencia. A mí me gusta escribir sobre situaciones violentas, pero supongo que es porque prefiero leerlas antes que vivirlas.
    Que no afloje el espíritu metal.

    Abrazo.

  25. Julieta dijo:

    Excelente cuento ,muy bien escrito ,me parecía ver todo lo narrado..Es uno de los mejores relatos leídos en los blogs.Te felicito y volveré a visitarte…

  26. José Playo dijo:

    @Julieta: muchas gracias y serás bienvenida cuantas veces quieras. Saludos.

  27. Maria Tomasini dijo:

    Bien, si, de eso se trata, del condicionamiento, pero no pude dejar de pensar en los tipos que andan por la vida a las trompadas, empujones, solo porque las cosas no son como las quieren, no se dan como las quieren o no las consiguen como las quieren y en todos los Carlitos que andan por la vida poniendoles el fisico y peor aun, la mente y terminan condicionados , totalmente seguros de que ese es su papel en la vida.

    Aunque el cuento me gusto, trato de rescatar el conformismo de Carlitos, que tal vez, nunca sabra como vivir de otra manera, pero no puedo sentir ternura, la realidad me da mucha bronca.

    Otro saludo con bronca.

  28. Maria Tomasini dijo:

    PD. ¿porque no lo subio a ese colectivo y le dio una oportunidad a la esperanza y a mi para poder creer que algo puede ser diferente?

  29. José Playo dijo:

    @Maria Tomasini: te entiendo, Maria. Yo pienso que todos somos Carlitos y Álvarez, al menos una vez en el día. También creo que por una cuestión de comodidad (por eso hago referencia al condicionamiento aprendido), porque a veces es más fácil bajarse del bondi para enterrarle la punta del portafolios en la boca a otro.
    Estoy teorizando mucho y me siento raro porque eso hace la gente que sabe de literatura y yo de literatura sé muy poco, así que prefiero que lo hagan otros. Así es como disfruto mucho del blog, cuando aparecen estos contrapuntos y te obligan a pensar un poco más lo publicado.
    Agradecido por su buen ojo y a la espera de que su bronca se pase, va un cordial saludo.

    José.

  30. Caro dijo:

    Normalmente cuando leo un libro y después veo la pelicula, la pelicula nunca me gusta… Sin animos de desmerecer al que hizo el corto, creo que esta vez fue lo mismo con el cuento.

    Creo que el problema estuvo en que, no aparecía quien a mi entender es el personaje principal, y todo lo que el Juez aporta a la historia (que no es poco) se perdió …
    es como que se resalta mucho el morbo y no otras cosas que también estaría bueno que estén, como el desconcierto… por ejemplo, me hubiese gustado verle la cara al juez cuando el recepcionista le contaba sobre Carlitos, creo que sería ver la cara que se suele poner cuando se lee el cuento…

    de todos modos fue muy copada la idea y en enfoque que le dió quien hizo el corto… me pareció muy original

    saludos

    Adiozzz

    La Caro

  31. grillito dijo:

    me encanta la ficcion de playo.. 🙂
    y tb me gustó la adaptación de maxi.. estaría bueno ver todo lo que puede salir de esto..
    besos

  32. Lucas, de regreso dijo:

    No se, muchas cosas cruzadas. Algo de ternurita por la suerte del Carlitos, si, pero tambien algo de lo que le incomoda a Maria. Esa sensacion insoportable de saber que se viene el palo, ese cerrar los ojos con fuerza y apretar la mandibula, me parece la imagen mas humillante que pudo engendrar la raza humana.
    Una vez lei algo asi en Rumbo a peor, de Samuel Beckett, y fue devastador.
    Supongo que tiendo a sentir empatia con los que estan a punto de recibir los golpes, pero esto no es una sesion de autodiagnostico.
    Por lo demas, creo que el relato no admite un final tipo Les Choristes, en la que el profe de musica hace parar el bus para que suba el huerfanito. El unico final posible para los que nacen para carne de sopapo es sacudirse las ilusiones a golpe de portafolio.
    Estremecedor che. Y muy buen trabajo el del Maxi este. Congrats.

    L

  33. Maxi Ciruja dijo:

    ja si es el tajamar pintado! q beuno esto de la gente observadora.. queres alog ams tieno? al cuadro lopinto mi vieja jeje.

  34. Maxi Ciruja dijo:

    qued mal esxcusarme asi q lo voy a hacer. en realidad com era un trailer decidimos que nos e vea el personaje principal q es el juez, los profes tambien nso criticaron eso… pero bueno para mi en un trailer todo es valido, como los de lossimpsons q largaron escenas q no iban, es valido si se ve un poco la ecencia de lo q se queire msotrar, y si te desestructura mejor creo…
    pd: no soy paranada morboso…

    ficha tecinca q nunca aparece

    actores
    Nino tigano como el conserje
    el chaco gaston como carlitos
    el juez como la camara

    hicieron el trailer conmigo Colorado Gimenez y Sehila Fentana.

    salute

  35. Caro dijo:

    no creo que este mal excusarse … es super válido, aparte para el que hace la crítica ( osea io) es re copado que te contesten «saber que cuanto menos leyeron tu opinion»

    Por otro lado yo tenía como que en el trailer uno ve un resumen de lo que va a ver, por eso me parece que el principal es indispensable
    … pero esta bueno tambien esa idea de que en un » trailer todo vale», y en el caso que lo piense así es una interpretación muy original y eso lo hace interesante … asique genial!

    gracias nuevamente por excusarse señor Maxi

    je je

    besos

    Adiozzz

    La Caro

  36. Maria Tomasini dijo:

    Lucas:

    «El unico final posible para los que nacen para carne de sopapo es sacudirse las ilusiones a golpe de portafolio»
    ¿porque?. ¿que nos queda si por cada sopapo que nos sacuden perdemos los unicos atributos que nos hacen libres ?

    La ilusiones y las esperanzas, son nuestras, intimas, ¿que seria de nosotros sin mañana es otro dia?, ¿no seriamos los zombies cordobeses de Jose Playo?

    Espero que Carlitos se quede en la parada del colectivo y se suba al proximo que frene.

  37. muy bueno me encanto……que golpaso se pega

  38. Colorado Gimenez dijo:

    hola me presento yo soy, junto con sheila y maxi, otro de los autores del video…

    queria responder la critica de caro a pesar de que llegue medio tarde me parece, pero vale igual…

    que no se vea el juez en el trailer fue una decision nuestra, si bien tu misma critica nos la hicieron los profesores nosotros entendimos a la camara testigo como el juez mismo testigo de la situacion que se daba en este pueblo… si bien en el futuro corto a filmarse a mediados de noviembre quedara bien claro el rol de personaje principal del juez en el trailer quisimos «vender» por asi decirlo, y apelamos al humor y a las escenas de mayor «compromiso» dejando lugar a la intriga de como se resuelve este conflicto pero si introduciendo la historia a traves del relato de nino tigano (recepcionista)

    hoy me entere que maxi habia subido el video y que se lo habia mandado a jose y la verdad que esta muy muy bueno recibir estas criticas y mas sabiendo que como todavia no fue filmado pueden ser muy constructivas

    gracias

    escribir no es lo mio no se poner comas

  39. vagina way dijo:

    Qué bueno que participen los autores del video. Lindo post José.

  40. Caro dijo:

    Se entiende , se entiende…

    Ahora si van a firmar el corto… Por favor en vez de que nino tigano diga «stress» como en el trailer, cambienlo a «destress», como en el cuento je je es genial «destress»

    le da ese toque de pueblo…

    un beso gracias por respoder…

    Adiozzz

    La Caro

  41. El relato me encantó desde que lo leí.

    Muestra como puede ser de dañino el querer «desetresarse» y cómo ignoramos todos (como aquellos pueblerinos) el daño que hacemos a los demás por nuestro propio bienestar.

    Una idea que al parecer es absurda, pero que tienta en momentos de debilidad a su propio crítico.

    un abrazo josé, gracias por estos escritos!

  42. Phantom dijo:

    Excelente el cuento, muy pintoresco. Geniales los personajes y los modismos.

    El clip en video no me gustó. Es muy chabacán y bastante mal actuado. Te desdibuja la atmósfera que crea el cuento… en fín, lo literario realmente genial.

    Slds.

  43. romain dijo:

    hermoso el relato, siguiendo la temática del anterior. Absurdo el pueblo y mas absurdo leerlo escuchando la música de underground.
    jajaja segui escribiendo, los extraño.
    el-agustin ponete las pilas

  44. dreamt dijo:

    estaría bueno la película del relato «intervenciones médicas» (link de artículo anterior, accidente x suerte ya superado), sigo leyéndolo todos los días, y todos los días me río como la primera vez q lo ví

    José en el papel protagónico, si quieren me ofrezco para ser hermano de Playo, el papel del viejo cura-anos está vacante, se larga el casting para elegir a la rubia buena jaja

    slds

  45. otra eli dijo:

    uy escribí un coment relargo y se me borró. Decía algo así como
    que lindo poner en imágenes las palabras, me gustó. Y creo que que cada uno toma de un texto lo que le sirve, lo que quiere significar, así circula la literatura. Yo soy cero violencia, no me banco ni un minuto de pelis donde haya sangre, tiros y golpes, pero no por eso dejé de leer todo lo que salió de Boogie el Aceitoso. Todos tenemos nuestras sombras latentes, por eso nos causa placer todo lo que no podemos llevar al acto.Humilde opinión.

  46. El Picky® dijo:

    Me re cagué todo con la primera piña… que boludazo!!! muy lindo el relato, aunque reconozco que esperaba otro final (Ahora me doy cuenta que no se si otro final hubiese sido mejor que este…)

  47. Lucas, de regreso dijo:

    El final es cierto que esta bueno, medio Manderlay: el extranjero bienintencionado que descubre costumbres horripilantes que le producen asco, pero que al final termina recostandose sobre ellas (que boludo, conte casi el final de la peli…). Pero era una peli ‘para pensar’, asi que no merece demasiada solemnidad.
    Maria, no reniego de la esperanza, al contrario. Lo que quise decir es que el peso indecible de ciertas rutinas injustas profundiza el absurdo en el que conviven victimas y victimarios hasta extremos a veces inmovilizantes. Es justamente esa sensacion de imposibilidad de moverse la que aqueja a muchas victimas, lo que les naturaliza la idea de que nacieron para recibir sopapos nomas.
    La esperanza es la cifra de una emancipacion espiritual que no siempre les llega a los oprimidos. Lo que hay a veces es la ilusion inmovilizante, pero eso es medio largo che. Igual gracias por obligarme a pensarlo mejor. Besos.
    Tengo que laburar, abrazos.

    L

  48. vagina way dijo:

    Me parece que lo que Lucas trata de explicar tiene que ver con la indefensión aprendida.

  49. Maria Tomasini dijo:

    Vagina Way, ¿indefension aprendida o indefension aprehendida?.

    Vamos camino a convertir un buen cuento en un tema metafisico.

    Perdon Sr. Playo

    Final, final. Un abrazo.

  50. vagina way dijo:

    La Indefensión aprendida, o adquirida, según la psicología, es una condición por la que una persona aprende a creer que está indefenso, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil. Por esto, permanece pasivo frente a situaciones displacenteras o dañinas, aun teniendo las posibilidades reales de cambiar estas circunstancias.

  51. vagina way dijo:

    En cordoobés… está entreegao.

  52. Jackie dijo:

    Afortunadamente Peguelé es un cuento y Carlitos es inmortal, con capacidad de autoregenerarse con un abrir y cerrar de página.

  53. Jackie dijo:

    En mexicano: TAN TÁN.

  54. grillito dijo:

    desde el primer comentario, me estoy debatiendo entre decir lo que opino y no decirlo.. pero bueno, lo haré a riesgo de caer mal..
    yo creo que lo que es ficcion, es ficcion.. nadie piensa que está bien pegarle a carlitos, pero con ese criterio de «está bien, está mal», no se podrían escribir cuentos en los que haya injusticias, atropellos y que los buenos pierdan.. y muchos de los cuentos de josé son de ese tipo, pero es ficción.. no es «apología de la maldad o de la injusticia».. no se, capaz interpreté mal los comentarios, pero me parece que los cuentos nos gustan o no nos gustan, pero de ahi a juzgar el contenido no lo comparto.
    saludos! 🙂

  55. dreamt dijo:

    grillito, comparto el criterio, creo que es evidente que nadie apoya la violencia, sino como bien decís nadie podría hacer policiales o cosas de terror porque hay gente que se muere. Ya José lo dejó claro al contestarme un comentario confuso que había dejado al comienzo: «insisto sobre el absurdo del relato, bastante lejos de ser una apología de la violencia, al menos como intención»

    José, sos un grande loco, seguí como hasta ahora, y mejor todavía. ¿Se terminó de acomodar el comedor? Veo palos y me acuerdo de vos jeje

    sigo sosteniendo la propuesta de hacer el corto del relato «intervenciones médicas», aunque como estrategia de marketing podemos poner como protagonista una vedette, ahí habría audiencia masculina vieja verde y prensa amarilla barata aseguradas, el papel de la rubia lo hace alguno de los «modelos» de gran hermano

    PD: anduve re metal anoche, la llama está más caliente que nunca

  56. vagina way dijo:

    Sí, eso nadie lo discute… el cuento es espectacular, por más que Carlitos ligue como el mejor, ja!
    Me parece que más allá de la belleza estética de la escritura del cuento, está bueno también, todo lo metafórico que encierra, aunque no creo que Playo lo haya escrito pensando en ello, pero en la profundidad de ciertos relatos y su análisis por ahí uno puede entender porque te llega tanto o se hace tan natural identificarse con los personajes.

  57. vagina way dijo:

    ja! Está buenísima la idea de dreamt, imaginate que la Dra. sea Evangelina Anderson, jajjaj

  58. dreamt dijo:

    si la dra fuera evangelina anderson yo tampoco me dejaría tajear mi ano, con lo naba que es, le decís que tiene que cortar una vena y capaz te abre la yugular

    ahora, si hace el papel de paciente, no me ofende hacer el papel del viejo que terminó curando la dolencia (aunque con guantes, no me animo a pensar las cosas que han pasado por el traste de la anderson) jaja

  59. Lucas, de regreso dijo:

    Grillito, Dreamt, no quise que mi comentario sonara a sermon antiviolencia (pelotudez supina si las hay, en un espacio de relatos de ficcion).
    Simplemente cada narracion nos genera diversas sensaciones, esto se juega en un nivel emotivo, no racional.
    Capaz que el dia de los comments andaba medio pa’ ‘tras, no se.
    Anyway, el fin de semana encontre «Worstward ho» el librito de Beckett del que hablaba, y comprobe que si, como dice Vagina estaban ‘entregaos’. Abrazos che!

    L

  60. dreamt dijo:

    camarada Lucas, dont guorri, está todo más que ok, de hecho me colgué con el debate violencia o no, cuando en realidad sólo estaba buscando una excusa para poner lo de hacer la película de otro cuentito de José.
    Sigo retrasado y todavía no comenté el último cuento, debe ser que me niego admitir que también soy un viejo choto, aunque eterno adolescente pelotudo además
    saludines, como los que da flanders

  61. ¿Por qué este Web site no tienen otra ayuda de las idiomas

  62. forum dijo:

    Y uno que se preocupa porque los avisos no molesten a los visitantes del blog.

  63. jorge dijo:

    muy buen relato cheeeee, y cuando lo lea, diez veces mejor.

    Carlitos.

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