El autor material

Marcia tenía las manos cruzadas sobre las piernas y Tomás, de pie, hablaba intentando mantener la calma:

—No vamos a cortar la torta hasta que no digan quién fue el que se cagó.

El silencio entre los invitados parecía inquebrantable.

—Les juro que no muevo un puto dedo hasta que no confiese el autor de la ventosidad, no me hagan apelar al viejo “la gallina que cantó puso el huevo”, porque entonces el culpable sos vos, Armando.

—¡Yo no fui! —se atajó Armando—. Lo dije porque de golpe aspiré el aire caliente sin darme cuenta y me sorprendió. Por eso grité “¡Alguien se cagó!”, pero yo no tuve nada que ver.

—La gallina y el huevo… —repitió Lucía para sí.

Tomás cargó contra ella:

—¿Y vos? ¿Sabés algo que no te animás a decir?

—No. Me estaba acordando de lo que le dijo un huevo a una gallina mientras los dos fumaban en la cama después de echarse un polvo: “by the way, I came first”.

—No te creo, Lucía. No le creo a ninguno de ustedes —dijo, y señaló a las parejas regadas en los sillones en torno a la mesita ratona donde descansaba, intacta, la torta.

Los invitados se miraban los zapatos y evitaban enfrentarlo, sabían que un parpadeo sería suficiente para que les endilgara la paternidad del incidente.

—Ya está, mi amor —dijo Marcia—. Olvidémonos del tema y cortemos la torta.

—¿Cómo podés ser tan desaprensiva, Mar? —respondió Tomás—. Nos hemos gastado un dineral para recibir a estos hijos de puta y nos pagan soltando un pedo antes de cantar el feliz cumpleaños… ¡Yo estoy que hiervo!

—No es culpa de todos, el culo que cantó fue uno solo, no generalices.

—Si no hay un culpable, todos son culpables. Vos lo sabés muy bien —dijo Tomás mientras levantaba el índice en el aire, enfatizando la sentencia.

—Lo que digo es que ya no tiene importancia, abrimos un poco la ventana y…

—¡Eso es lo que más me molesta! ¡En el mail les avisamos que lo íbamos a hacer adentro porque las noches se han puesto frescas!

—Fue un descuido, Tomás —terció ella.

—No, no, no. El que se cagó sabía que nos íbamos a tener que fumar el pedo a regañadientes, ¿de qué descuido me hablás, mujer?

Marcia se llamó al silencio y sorbió un trago de su copa, justo cuando una mano se levantó para pedir la palabra.

—¿Qué querés? —preguntó Tomás.

Mientras limpiaba el cristal de sus anteojos con el puño del suéter, Esteban dijo:

—Me parece que no vamos a determinar nunca quién fue el que se cagó.

—Eso lo decís porque te conviene, ¿no? —ironizó Tomás.

—No. Lo digo porque el que se rajó este pedo es un experto, no un improvisado.

Un murmullo creció entre los comensales. Esteban asintió con los ojos cerrados y expresión detectivesca, Tomás pidió silencio con un gesto y le hizo señas para que continuara:

—No se trata de un descuido, como dice Marcia; este pedo salió de un culo con entrenamiento.

—¿Por qué lo decís? —quiso saber Tomás.

—Fijate en los hechos —explicó mientras enumeraba con los dedos de la mano—: fue un pedo silencioso, primero; la baranda que tiene denota que es de un intestino cargado, el que lo amasó sabía lo que hacía; y, por último, estamos ante un artista, ante alguien que no es la primera vez que lo hace. La prueba es que somos varios y no podemos dar con el culpable.

—Un gran actor —acordó Tomás.

—Un maestro del camuflaje —apuntó Esteban—. Un maestro de los gases.

—Me estás arruinando el cumpleaños —observó Marcia.

Tomás no le prestó atención y continuó, mientras caminaba en círculos entre la concurrencia, con las manos cruzadas en la espalda:

—Un hijo de puta capaz de comerse un guiso de porotos antes de venir, sabiendo que al primer pedo íbamos a quedar todos consternados.

—Alguien con la suficiente experiencia como para soltar un flato aprovechando el volumen de la conversación, esquivando los silencios —siguió Esteban, como para sí.

Se hizo silencio otra vez y Marcia tomó el cuchillo entre las manos, dispuesta a hundir la hoja en el bizcochuelo.

—Para mí que fue el Quique —dijo de pronto Mariela, y el murmullo volvió a llenar el living.

El aludido, señalándose el pecho, abrió grandes los ojos y respondió:

—¡Hija de puta! ¿Qué carajo tengo que ver yo?

—Vamos —repuso ella—, si siempre andás rascándote las bolas y comiendo con la boca abierta. Si hay un candidato entre todos nosotros para semejante asquerosidad, sos vos, Quique. No queda otra.

—Sos de lo peor, Mariela. Estás caliente porque nunca te di bola. Por eso me acusás, resentida de mierda.

—BASTA —gritó Marcia— ME ESTÁN CAGANDO EL CUMPLEAÑOS.

Tomás, con una sonrisa, ironizó:

—Al cumpleaños te lo cagó el que se tiró el pedo. Y no creo que haya sido Quique; no olvidemos que hace una semana que está a dieta, ni siquiera probó la gaseosa esta noche.

Todos volvieron a hacer silencio. Sólo se escuchaba el paso marcial de las agujas del reloj y los sollozos de la cumpleañera.

—Esta fiesta es una basura —soltó Lucía.

Tomás se aproximó a ella y la increpó:

—¿Qué dijiste?

—Lo que oíste; que este cumpleaños es una basura. Ninguno de los que estamos acá te queremos. Si hemos hecho el esfuerzo de someternos a todas estas cosas horribles, es porque apreciamos mucho a Marcia. Ella es nuestra amiga, vos sos su pareja… ¡Pero sos insoportable!

Tomás se limitó a volver la vista hacia su mujer, buscando confirmación.

—Tiene razón, macho —apuntó Quique.

—Sí —intervino Esteban—, no tengo nada en tu contra, pero sos más pelotudo que las palomas.

El rostro de Tomás se había encendido de furia. Su explosión temperamental era inminente.

—Mirá lo que lograste —agregó Mariela mientras se acercaba a Marcia—. Hoy es su cumpleaños y le arruinaste la noche.

—Pero alguien de acá se cagó, esa es la verdad —contestó Tomás, esforzándose por no gritar—. Alguien de acá…

—Basta, por favor —pidió su mujer —. Lo único que yo quiero es que cortemos la torta de una vez.

—Con la torta voy a hacer una excepción y me salgo un cachito de la dieta —dijo Quique.

—Está bien, está bien —respondió Tomás—. Veo que estoy de más en esta reunión, así que los dejo para que se respiren sus propios pedos. Me voy a la cama, oligarcas de mierda.

Y dicho esto, se dirigió hacia las habitaciones.

—No le hagas caso, mujer —la consoló Lucía—. Hombres. Son sólo hombres.

—Es que yo… —replicó ella.

—En serio —intervino Quique con el cuchillo en la mano—, el tipo está mal de la cabeza, tenés que olvidarlo y seguir adelante.

—Es que al pedo me lo tiré yo —reconoció Marcia—: estoy re descompuesta.

La comprensión se vistió de mutismo y los amigos, lejos de enjuiciar el accidente, se abocaron a los actos mecánicos de recargar los vasos y hacer circular las porciones de torta.

Pasaron unos segundos y, después del primer bocado, por fin ella habló con los ojos cargados de lágrimas:

—Quiero darles las gracias por entenderme.

Hubo algunas sonrisas y un par de guiños cómplices. Después la video tragó el cassette con la filmación del casamiento, para que vieran todos lo bien que había quedado la edición del civil, la iglesia y la fiesta.
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36 respuestas a El autor material

  1. Jackie dijo:

    Para éstos casos, es una bendición tener perro en casa:

    “Perro hijo de puta, no podés cagarte así.. bueno muchachos abran la ventana y ¡que siga la fiesta!”

  2. jMd dijo:

    Me encanto (aun con el final predecible) muy bueno. Salutes.

  3. ceci dijo:

    Jajajajaja José. Mientras leía el cuento me daba la impresión que Tomás era el detective Poirot, cuando reúne a todos los sospechosos y los confronta para descubrir al asesino.
    Pobre mina, casada con un maltratador. Me dio pena Marcia.

    Saludos.

  4. dostospos dijo:

    La que ha organizado un simple ventosidad, ja,ja,ja.

  5. Jajajaja!
    A pesar de que la ocurrencia de uno sea todo un acontecimiento social, ¡los pedos tienen un solo dueño!
    Y no hace falta echarle la culpa al pobre perro. Cuando mi abuela ya estaba viejita y tenía este tipo de “accidentes”, era la primera acusada:
    – ¡Abuela! ¡Te tiraste un pedo!
    – ¡Se me caen, hijito, se me caen!

  6. BoyCordoba dijo:

    Me cagué de risa. Y mi perro me acusó con la mirada.

  7. Lucas, desde Pest dijo:

    Pobre Marcia, pobre, pobre Marcia… Conozco alguna gente cuyas emanaciones (poco) espirituales merecen una reaccion mas airada que la de Tomas, y algunos tomases que merecen ser prolija y marciamente gaseados.
    Pero le pacece Playo que este es el lugar para ventilar esas cosas? Hay cierto tufillo de conspiracion, y cuando algo huele mal… pobre Pampa, mi perro tambien asistia impavido a las imputaciones colectivas. Pero despues de vengaba solito el guacho.
    Me he reido mucho, que no es poco en un dia muy triste.
    Abrazos.

    L

  8. Patricio dijo:

    Genial el cuento!

    No sé si te lo dijeron ya, pero el nuevo header te quedó de fábula!

  9. Walterio dijo:

    Acabás de ponerle un poco de color a este miércoles disfrazado de domingo que casi me lleva a la autodestrucción. Es que me hiciste recordar a un cumpleaños muy pero muy sórdido al que fui invitado por un primo y al que siempre juré convertirlo en un cuento:

    El contexto: una villa.
    Las cumpleañeras: tres tristes travestis.
    El delito: un mantelito tejido al crochet del dormitorio, manchado con…
    La causa: los chorizos le hicieron daño a una de las homenajeadas…
    El responsable: uno de los albañiles vecinos que luego de bailar mucho cuarteto se llevó a la cumpleañera a la catrera…

    Llenen los vacíos con su imaginación, les aseguro que no les alcanzará para concebir la revisión que hizo la dueña de casa para descubrir la culpable de la embarrada.

  10. Maximo dijo:

    Muy buen header José…

  11. Jackie dijo:

    Guaaaaaaacalaaaaaaaa

    Gracias mi querido Walterio, acabo de tirar el helado de chocolate que me estaba chupeteando con singular alegría.

    Igual te mando un beso :=)

  12. José Playo dijo:

    Jackie: no es la primera vez que lo escucho… y me hacen pensar en la cantidad de pedos del reino animal que me fumé engañado…

    jMd: gracias. Sí, el final se venía cantando desde el comienzo 🙂

    ceci: qué lindo, tu comenatrio me recordó a esta peli, que es un amor de cinta y que, si no viste, te recomiendo a morir.

    dostospos: lo que originan aveces los culos. ja.

    fede: pobre la abuela. Aunque la tercera edad tiene inmunidad diplomática para tantas cosas…

    BoyCba: 🙂

    Lucas, desde Pest: me quedo con que te hayas reído en un día como el que describiste. Eso es bueno, Lucas. Abrazo grande.

    Patricio: me lo dijeron personalmente (dos amigos). Gracias, me hacía falta una sobada de lomo por mis intentonas con el diseño gráfico. Abrazo grande.

    Walt: no te puedo creer, Walt. Ese sainete me hizo reír como si lo hubiera visto en el cine, te juro; ¿qué esperás para escribirlo?

    Maximo: gracias, cabeza. Muchas gracias.

    Jackie: no se recomienda comer cuando Walt rememora su pasado escatológico, jaa.

  13. Walterio dijo:

    José: ser ecléctico tiene sus contradicciones… aún no lo escribí porque estoy en modo “Ingalls family meets Norman Bates & Nurse Ratched” y esas anécdotas corresponden a lo más escabroso de mi pasado que comenzaron a ser narradas en un laaargo cuento con vocación de “nouvelle” titulado “A-sado” y quedaron interrumpidas por un periodo “Save the dodo bird” que a su vez fue obliterado por mi fase “Billiken fucks Little Glasses ” … y además están la escuelita, los conejos y los pollitos…

  14. Walterio dijo:

    AH! y el tallercito de costura clandestino lleno de indocumentados en el que ya estoy a punto de dar el mal paso (alguien me indica la puerta del cuartito acolchado?).

  15. José Playo dijo:

    Walterio: ¡Urgente! ¡Un mecenas para Walterio! ¡Por el disfrute de todos nosotros, mi reino por un mecenas para Walterio!

  16. Euge dijo:

    Buenisimo el relato! casualmente el sábado estuve en una fiesta y alguien emano dos gases fulminantes, tan poderosos fueron que todos tuvimos que alejarnos (y eso que era en la galería de un patio, donde se supone, el impacto debería ser menor), perro había pero no en el lugar de los hechos…
    saludos José!

  17. Walterio dijo:

    José: también preciso medicación…

  18. FePe55 dijo:

    Grande José, estupendo.

    Me sumo a las opiniones del header, muy bonito. Quizás cambiaría la tipografía de “Escritos, Humores…”, pero muy lindo.

  19. sugus dijo:

    existe alguien con el don de dar nombre y apellido a los volatiles y a los no tanto? yo creo que profesión si…

  20. Un amigo suele decir en estos casos: Muchachos, no mezquinen nariz que entre todos lo terminamos rápido!
    Un abrazo, genio, buenísimo lo tuyo!

  21. Jackie dijo:

    Jajajajaja, eso me recuerda a un tío que dice:

    “Más vale un pedo entre amigos, que un cólico a solas”…. qué hijo de…

  22. José Playo dijo:

    Euge: los posts de Peinate son premonitores, es al pedo. Abrazo.

    Walt: lo gestionamos, che.

    mariano: gracias. Era como para pasar el rato.

    Fepe: gracias, sos un amor. Me había gustado la tipo en cuestión, pero voy a probar con otras, maestro, el Fepe.

    sugus: conozco el pedo “luis”, pero pará de contar.

    Cova: ja, qué bueno. Me cagó de gusto la frase. Abrazo y gracias.

    Jackie: jú. Yo tengo un tío que decía que prefería perder un amigo antes que reventar una tripa, que es más o menos lo mismo. Se ve que pedos nos tiramos de una punta a la otra del continente 🙂

  23. anita dijo:

    jajjaa mooy bueno no me pude dejar de cagar de risa… ,
    che barbaro lo que puede generar un simple e inocente pedillo
    ““by the way, I came first” me mató jajajaj

  24. José Playo dijo:

    anita: voy a ver si encuentro el chiste gráfico del huevo y la gallina, porque es genial.

    Acá está, en otra versión 😉

  25. ceci dijo:

    José: Te cuento que esa hace poquito me la compré porque me maté de risa con la actuación de todos y siempre quise tenerla.

    Magistrales Sir Alec Guinness y Truman Capote.

    Saludos.

  26. José Playo dijo:

    ceci: es un peliculón. Yo la tenía en VHS, pero ya no tengo ni videocasetera, así que ahí quedó…

  27. Lo único que no me gustó fue el final. Un cuento tan ingenioso merecía otra terminación, qué se yo. Pensándolo bien, el cuento se termina de repente, como si te hubieras aburrido de escribirlo. De todas maneras lo disfruté.

  28. José Playo dijo:

    Juan Manuel: mirá vos lo que son las lecturas. Si te sirve de consuelo, nada que ver, yo estaba también ansioso por llegar al final, aunque el elegido no haya sido muy original que digamos. Gracias igual por hacérmelo notar. Abrazo.

  29. anita dijo:

    gracias jose!

  30. J dijo:

    ¡Excelente! Por algún motivo no me acuerdo seguido de pasar por acá, pero cuando paso digo “puta, carajo”. Y “puta, carajo” es muy bueno.

  31. Patroclo dijo:

    Jajajajaj, me he re´´ido mucho mucho. ¡Qu´´e bueno! Saludos desde España.

  32. José Playo dijo:

    anita: no hay por dónde.

    J: que así sea, puta, carajo. Abrazo.

    Patroclo: saludos, colega.

  33. Luchino dijo:

    jajaja, me encanto lo de “OLIGARCAS DE MIERDA”!!!!

    Ai te ves

  34. José Playo dijo:

    Luchino: el D’Elía que todos llevamos dentro.

  35. Pingback: El autor material « Peinate que viene gente

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